Régimen de IVM: acechos a su sostenibilidad
Roberto Zeledón Arias
Nuestros antepasados fueron muy sabios y entendieron que, en la Justicia Social, entendida esta como el establecimiento de políticas públicas para las grandes mayorías, estaban las bases para una sociedad justa, digna, solidaria, equilibrada y de oportunidades.
Ya desde los finales del siglo XVIII habían creado sistemas de pensiones. A mediados del siglo pasado fundan la Caja Costarricense de Seguro Social y con esta nace el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, siendo que este seguro otorga pensiones por vejez y por invalidez al asegurado y a los sobrevivientes del asegurado en caso de fallecimiento de este último.
Los pilares fundamentales son la equidad, la solidaridad, la permanencia, la universalidad y la completitud. Dicho en lenguaje popular que todos sostenemos el régimen con el aporte que hacemos y este fondo permite que a determinada edad nos retiremos al descanso con una pensión justa que nos permita vivir bien, las personas adultas a descansar y los nuevos a mantener y aportar para su futura jubilación.
En el sistema de IVM, que es un sistema de capitalización colectiva, los principios no pueden ser como los de un régimen de reparto, en IVM todos ponemos para todos poder tener una pensión. Es un ciclo, los que llegan sostienen a los que van saliendo, es un régimen solidario universal.
Pero ¿qué está pasando en Costa Rica con el Régimen de IVM? No hay un solo asunto que ha afectado al sistema, hay varios, por ejemplo: la informalidad y el desempleo históricos en nuestro país, provocan menos ingresos a la CCSS y por ende al Régimen, aunado a esto se viene la pandemia que aumenta las cifras de desempleo y de informalidad y esto a su vez afecta aún más porque disminuyen ostensiblemente ingresos de la institución; la mala gestión administrativo-política de las altas jerarquías de la CCSS y la corrupción, que por pésimas decisiones han disminuido los fondos para la jubilación de cerca de un millón ochocientas mil personas, en esta mala gestión anotamos pésimas inversiones como por ejemplo en el Parque Viva del Grupo Nación, la tercerización de servicios de salud, que como dice el pueblo ha salido más caro el caldo que los huevos; el traslado del funcionamiento de hospitales y servicios médicos del Ministerio de Salud a la CCSS de parte del Estado, sin el presupuesto aplicado y que ya un juzgado ordenó al Estado la cancelación correspondiente; la enorme deuda del Estado con la CCSS por la retención de las cuotas obrero patronales por cifras astronómicas; la intromisión politiquera de sucesivos gobiernos en la vida interna de la CCSS que han terminado provocando grandes afectaciones al sistema del Seguro Social en general y de paso el régimen de IVM, en fin, las razones son muchas.
La sostenibilidad del Régimen de Invalidez Vejez y Muerte - IVM- de la Caja Costarricense de Seguro Social y el sistema de Seguridad Social costarricense son una prioridad del Partido Justicia Social Costarricense.
El Estado debe cancelar la deuda que sostiene con la CCSS.
La Caja de Seguro Social y el Régimen de IVM son del pueblo trabajador y las decisiones que afectan a la inmensa mayoría, no pueden estar en manos de una Junta Directiva conformada por diez personas que actúan a las sombras y bajo la presión directa de los gobiernos de turno y de pequeños grupos de mucho poder económico. La Seguridad Social debe ser resguardada con mucho celo por el pueblo y para el pueblo. El pueblo confió en nuestros abuelos fundadores de la institucionalidad costarricense de Bienestar Social, pero hoy NO confía en esa clase política que dirige la institución. Hoy más que nunca se ha vuelto necesaria darle mayor participación ciudadana en la toma de decisiones trascendentales de la institucionalidad costarricenses.
Se debe fortalecer la Inspección Laboral del Ministerio de Trabajo, dada la alta evasión de pago de las cuotas obrero patronales del sector privado. Un estudio de INEC había determinado que si en Costa Rica se cumpliera con el pago de la ley de salarios mínimos la pobreza bajaría casi en un 7%. Hoy más que nunca, cuando Costa Rica y el mundo entero afrontamos la crisis de la pandemia, debemos ser vigilantes e implacables con patronos inescrupulosos que evadan el pago a la seguridad social.
El pueblo trabajador no puede seguir pagando los platos rotos. No estaremos nunca de acuerdo en tomar medidas regresivas como lo son las anunciadas: ni aumento de la edad, ni disminución del porcentaje a recibir, ni mediciones de ningún tipo orientadas a pagar menos en jubilaciones de lo que hoy prevalece.
Costa Rica se sustentó en bases solidarias de Justicia Social, que unos pocos, pero muy poderosos económicamente han pretendido desaparecer, bajo la sombrilla del pensamiento ideológico de lo que el Papa Juan Pablo II denominó “capitalismo salvaje” y que ha colocado a nuestro país en la vergonzosa lista de los diez países más concentradores de riqueza del planeta.
Esas bases de solidaridad debemos rescatarlas y profundizarlas con Justicia Social y así heredar a nuestros nietos una sociedad con mayores oportunidades para la gran mayoría, incluyendo un régimen jubilatorio fortalecido para el bienestar social.
*Candidato a diputado por San José