La salida de “La Pensión” de Canal 7, anunciada sorpresivamente esta semana, hizo que El Diario del Pueblo buscara a Eugenia Fuscaldo, la carismática doña Tere, el personaje más emblemático de la serie que durante 22 años ha llegado a gran cantidad de hogares costarricenses. Su pensamiento, anécdotas y hasta una reciente emergencia médica en marzo del año en curso compartió esta actriz súper querida por los costarricenses.
¿Qué piensa del cierre de “La Pensión” en Canal 7?
- Bueno, en la vida todo es posible, pero a mí lo que me extraña era que tenía buen rating y mucho cariño de parte de una gran mayoría de los costarricenses. Quitar un programa que está gustando tanto y probado por 22 años de existencia, no lo puedo entender. Yo no estoy en los zapatos de ellos (productores y dueños del Canal 7). Yo recibo constantemente el cariño y la identificación de la gente, que no se hace de la noche a la mañana, son años de años perfeccionando este lenguaje televisivo.
¿Qué piensa de los valores que daba la serie a la gente?
- Claro que sí, por supuesto, “La Pensión” tiene muchos valores y todos esos valores se ven reflejados en la sociedad y se sienten reflejados en cada uno de los personajes.
¿Qué le ha dicho la gente?
- Ha sido increíble, contestándole a la gente. Yo creo que “La Pensión” se defiende solita ya tras 22 años cuenta con una identidad. Me siento muy agradecida por toda la gente que nos ha llamado y no solo a mí, sino a toda la gente que no necesariamente ama el programa. Hasta un magistrado ha mandado mensajes y gente de todas las clases sociales, eso no tiene precio.
Cuando le dieron la noticia, ¿estaban grabando? ¿Fue un shock para todos?
- Todos salimos mudos. Fue algo muy profundo, sin alharacas, sin comerse a nadie. Fue algo de verdad y comunicaron lo que estaba pasando. Sí fue una noticia bastante dura y eso hizo que nos sintiéramos más unidos.
¿El próximo viernes ya estaba hecho el capítulo o habrá algún capítulo especial?
- Será un capítulo solo de recuerdos y el que se presentó la semana pasada fue el último que grabamos.
Cuando camina por la calle qué le dicen, ¿Eugenia o doña Tere?
- Me dicen doña Tere, claro.
¿Fotos o autógrafos?
- Ya la gente no pide autógrafos, la gente pide fotos. Yo a todos ahora les digo que sí, pero con mascarilla y con distancia. Recientemente estuve internada y tuve una emergencia, primero caí en la clínica de Tibás, luego de ahí en ambulancia hasta el Hospital México.
¿Qué le dio?
- Me dio infarto, claro. Yo fui para que me dieran algo para el estómago, según yo, pero no se me quitaba pese a que tomaba bicarbonato, hasta que mi hija me dijo: “nos vamos ya para la clínica de Tibás” y ahí el doctor me puso toda la atención y me sacó sangre, incluso un electro.
¿Y cómo le fue en el México?
- Vieras, fue algo divino, incluso ya internada las compañeras del cuarto me decían doña Tere. Yo era la única que caminaba, no todas lo hacían, me decían “Doña Tere, alcánceme un papelito, doña Tere, alcánceme esto o aquello”. Una me decía “Doña Tere, me estoy defecando”.
¿Todas se tomaban fotos?
- Era todo mundo, hasta las enfermeras tan lindas me decían incluso antes que me hicieran el cateterismo. Dormíamos con pirucho y bosal.
¿Qué historias pasó durante su internamiento?
- Los doctores que me atendían que parecían chiquitos, como decía más de uno ahí, “ahí vienen los nietos de doña Tere”. Había una señora, creo que Myrian de Upala, fíjate que estaba furibunda la mujer, se quería devolver a Upala y cuando me internaron a mí y me reconoció que era doña Tere, no Eugenia Fuscaldo, que eso no importa, le decía a la hija “me siento súper feliz y más tranquila ya imagínese que está hasta doña Tere”. Yo pasé robando atol que le dan a uno en la noche, era como un chupón apenas para dormir. Vieras yo, robando atoles, vieras. Caíamos dormidas todas.
¿Cómo le ha ido con la Covid-19?
- Me he cuidado mucho y por la gracia de Dios no se nos pegó nada, yo he estado grabando todo el año pasado. Desde “Tu cara me suena” y “La Pensión”. No es lo mejor estar encerrado en estudio de TV, pero en La Pensión grabábamos con medidas muy estrictas, con máscara y solo nos la quitábamos para fijar toma. Muy estricto.
¿Cómo quedó del reloj?
- (Risas). El reloj (su corazón) me dijeron que está bien, buen tamaño y está bonito y está soñado. Fue una válvula, no la directa que va al corazón, la que dio problemas. Yo misma produzco colesterol, pero como súper sano.
¿Come carne?
- No, solo carnes blancas y de una vez por allá, cuando me acuerdo, carne. Soy una gran comedora de huevos, pero me los limitaron, por eso ahora como solo claras.
¿Qué hará sin “La Pensión”?
- (Risas). Me preguntás qué haré sin “La Pensión”, te contesto que ya estoy escalando paredes. Yo los miércoles tenía la costumbre de imprimir el libreto y estudiaba el fin de semana, ya el lunes hacía el bulto para ir cargada de cosas y que nada me haga falta para un día de grabación. Los lunes me levanto a las 4 a.m. para ir desayunada y bien pupuseada. Que nada me estorbe.
¿Cuántos fallecieron de “La Pensión”?
- César Meléndez, por supuesto, y una actriz que estuvo el primer año, Liliam Blandino.
¿Cuál será el futuro de “La Pensión”?
- No sé nada, yo solo hago a doña Tere y me fascina, pero tengo sensaciones claro, puedo equivocarme, la sensación que tengo es que no quedará acá, que seguirá. Tengo que dar las gracias a doña Olga Cozza, a ella siempre le gustó “La Pensión” y estoy agradecida por todos los años que pasamos ahí.
¿Nada de ir a grabar los lunes?
- No, ya no, claro, hasta nuevo aviso, y bueno, aprovechamos el tiempo para recibir rehabilitación cardiaca en Zoom, ¿podrás creerlo? En Zoom.
¿Cómo es eso, en Zoom?
- Gente súper preparada.
¿Con compu?
- No, para nada, a puro cel, va uno guachando.
¿Un par de anécdotas grabando?
- Dos compañeros de trabajo, Martín, que le dicen Momo, que hace el personaje de Arturo, y el otro Will Salazar, que hace de Tony, esos condenados, cuando me ha tocado trabajar con ellos, vieras las imitaciones que hacen de nosotros mismos. Yo estaba a punto de orinarme en los calzones, aclaro de la risa, porque tienen un humor, una categoría para hacer reír. Ellos lo hacen para vacilar y crear un ambiente lindo. Con César Meléndez, Ricky, me acuerdo que en una escena donde, supuestamente tras un golpe en la cabeza, le gustaban las mujeres y la trenza se le fue para el otro lado. Se le quitó el amaneramiento y me acuerdo que debía darle un beso a doña Tere y, bueno, me metió la lengua hasta la garganta.
¿Beso con lengua?
- Sí, hasta la garganta. Me lo dio de verdad, él era muy realista, y de verdad. Nos orinábamos de la risa enfrente de todos, nada oculto, era parte de su formación, que siempre todo era muy real.
Finalmente, 22 años con DIARIO EXTRA en el set de grabación…
- A todos los seguidores de DIARIO EXTRA, un saludo, y claro, tuvimos el mismo ejemplar por 22 años… No, es una broma, jamás…
Me acuerdo que la norma era tomarlo para que se viera bien que era DIARIO EXTRA, algo natural y no como un anuncio. Eso tenía una ciencia, no era tan fácil.
PERIODISTA: Ariel Chaves González
EMAIL: [email protected]
Jueves 27 de Mayo, 2021
HORA: 12:00 AM