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Opinion

Volvimos gracias a las recuperaciones y la vida de Sergio Rojas

Roxana Figueroa*

Mi nombre es Roxana Figueroa Calderón, soy del territorio originario de Salitre, mi clan es Tuàdiwak y les voy a contar acerca de mí. Como mujer indígena me siento en mi propio territorio, un territorio que los diputados firmaron haciendo constar que ese era un territorio indígena.

En 2010, gracias a las recuperaciones, volvimos a estar dentro del territorio, gracias a la ideología y al derecho que Sergio Rojas defendió con su muerte, lamentablemente.

Mi familia y yo hemos pasado grandes injusticias dentro y fuera del territorio, por defender el derecho a nuestra tierra. Hemos hecho las recuperaciones en familia y hemos sufrido amenazas, golpes y racismo. Eso se vive fuera del territorio, cuando salimos a Buenos Aires, por ejemplo. En algún momento, alguien dijo que, si nosotros peleábamos derechos dentro del territorio, esos derechos los debíamos pelear y hacer valer solo ahí, fuera del territorio no.

Yo soy costarricense, y antes de ser costarricense soy indígena. Estas recuperaciones hicieron que los no indígenas o finqueros que viven dentro del territorio, ilegalmente -como dije anteriormente- nos hayan golpeado, nos hayan aplicado el racismo, nos hayan quemado las casas, y nos hayan perseguido a un grupo de compañeras. Y, a pesar de que han dicho que nosotros tenemos instituciones que nos respaldan, que nos cuidan y que nos protegen, les puedo decir que eso para mí no es cierto.

Cuando hemos sufrido alguna de las agresiones que menciono, hemos ido a lo que llaman Fiscalía Indígena, que se supone que es lo que a mí me protege, como indígena que soy. Pero no nos toman las denuncias y, cuando logramos que nos tomen las denuncias, a los días nos llaman y nos informan que fueron archivadas.

Cuando hemos ido a denunciar, a pesar de que hemos sufrido agresión, y no me refiero solo a agresiones de golpes y de palabras, sino con arma blanca, con armas de fuego, no se hace nada, y hasta ahorita no hay un solo no indígena responsabilizado por estos abusos, no hay nadie en la cárcel o que haya sido castigado, hasta el día de hoy no lo hay.

Ante la violencia y las agresiones, hemos ido a denunciar y a pedir protección, y nos dicen que podemos confiar en la policía, en estas instituciones, como el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), la Cruz Roja, pero yo puedo decirles que, más bien, por medio de un policía, yo he sido agredida, que los funcionarios de la Cruz Roja han llegado a contactarnos para pasarles esa información a los no indígenas y luego hemos sido atacados por estos finqueros. Y cuando digo atacados, no son veinte finqueros, son entre doscientos y quinientos finqueros que agreden a nuestras familias, o compañeros que nos acompañan. A pesar de eso, el PANI no hace nada, y aunque tiene la obligación de proteger la integridad de mis hijos, más bien llegan a amenazarnos, a reclamarnos porque dicen que nosotros estamos exponiendo la vida de nuestros niños.

Culturalmente, nosotros tenemos que involucrar a nuestros niños en las cosas que hacemos, en términos familiares o de trabajo, porque esa es nuestra vivencia. Cuando queman nuestros ranchos humildes no es una quema simplemente de ranchos, es una quema de cultura, de vivencia y de nuestra historia. Yo no veo por qué, no entiendo por qué, si los diputados dijeron en su momento que el territorio de Salitre era para los de Salitre, y así sucesivamente, que cada uno de nuestros territorios iba a ser de sus habitantes, yo no veo por qué yo tengo que exponer mi vida.

Son muy pocas las oportunidades que tenemos -principalmente como mujeres indígenas- para poder contar, y de cierto modo desahogarnos, pero yo no quiero que mi hijo escriba el mismo libro que yo escribo, porque lo escribieron mis antepasados; yo quiero que mi hijo escriba otro cuento diferente, bonito y feliz.

 

*Recuperadora del territorio indígena de Salitre

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

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Viernes 21 Mayo, 2021

HORA: 12:00 AM

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