México. (AFP) -"Ya viajábamos con miedo, pero ahora más", comenta Brenda en el metro de Ciudad de México, al día siguiente de que 25 personas murieran al colapsar un tramo elevado por donde recorre el tren.
"Dicen que le dan mantenimiento, pero a mí se me hace que no, se me hace que los cinco pesos [24 centavos de dólar] que pagamos [por viaje] se los roban", añade indignada la mujer en la estación Candelaria, cerca del centro histórico.
De 30 años y obrera en una fábrica de zapatos, Brenda sigue impactada por las imágenes de los rescatistas tratando de sacar a los pasajeros de los vagones, que quedaron colgando del viaducto a unos 12 metros de altura la noche del lunes.
El resto de la red también ha estado plagada de problemas de seguridad.
En enero pasado, un incendio en las instalaciones de control del metro dejó una persona fallecida y 29 intoxicadas.
Mientras, en marzo de 2020 dos trenes chocaron en el interior de una estación, con saldo de un muerto y 41 lesionados.
El metro es el principal medio de transporte de la capital y su zona metropolitana, donde viven unos 20 millones de personas, y las quejas de usuarios sobre su falta de mantenimiento son comunes desde hace varios años.
Parado junto a una ventana de un vagón de la Línea 4, que se eleva hasta diez metros en algunos tramos, Fernando Domínguez, un guardia privado de 42 años, asegura que teme vivir un accidente.
"Hace más de 10 años que uso esta misma línea para ir al trabajo y nunca he visto a nadie dándole mantenimiento a nada, y justo en este pedazo se cimbra todo, como si se fuera a caer", cuenta con la frente sudorosa.
Los pasajeros que viajan con él guardan silencio. Cuando el tren frena suavemente, se voltean a ver unos a otros con nerviosismo.
"Una cosa es que frene [el metro] cuando va abajo, pero aquí arriba, después de lo de ayer, pues lo asusta más a uno", comenta Agustín Suárez, contador de 70 años retirado.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Jueves 06 de Mayo, 2021
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