La pandemia de la ignorancia y la torpeza
Arnobio Maya Betancourt*
El conocimiento, el saber y la cultura, y finalmente el comportamiento humano y social, terminan siendo un resultado de la condición económica de los pueblos y de las personas.
Prueba de ello mírese si no la situación del mundo actualmente en relación con la forma de asumir y enfrentar la pesadillezca pandemia Covid-19, que hace ya más de un año viene azotando al planeta por todos sus flancos y todas las instancias de su estructura, organización y servicios, hasta sumirlo en una crisis creciente e incierta que a veces toca hasta los límites de la tranquilidad, la sensatez y la desesperanza.
Indudablemente que las sociedades y los pueblos que más reservas han podido capitalizar en bienes de conocimiento, ciencia, tecnología, cultura y capital económico son los que supuestamente mejor preparados podrían estar para enfrentar los trepidantes estragos de todo orden que está ocasionando dicha pandemia sin precedentes similares en los anales de la historia, aunque la realidad con este virus parece ser otra.
Por estas circunstancias y dado que los cambios son un fenómeno de la inteligencia, espíritu y condición humana y social, resulta increíble y por demás insólito y hasta inexplicable, que haya en medio de esta vorágine plagada de enfermedad, muerte y desespero, personas y grupos sociales capaces de la duda sobre la realidad de tal nefasto fenómeno, los protocolos estratégicos para su combate y prevención, asombrosamente incluidas las vacunas y, sobre lo cual han venido vociferando de múltiples formas su rechazo y negación, situación que llega a ser tan peligrosa como el Covid-19 mismo.
Nos preguntamos, a quienes aún alguna sensatez nos acompaña, por qué se viene dando tal situación y, por los hechos de la historia y del conocimiento que podemos abordar no nos queda más, ante los límites que tiene la Psicología Clásica, la Transpersonal y otras disciplinas humanísticas y la explicación de la conciencia y el comportamiento humano que todo ello es producto, por una parte, del gregarismo primario y biológico (cerebro reptiliano) de la especie llamada humana y, por la otra, de la ignorancia y la torpeza que pese a la evolución tenida por la misma aún la acompaña y que termina siendo también una pandemia galopante, vigente y peligrosa como el Covid-19, que se enquista permanentemente en el desarrollo y perspectivas de la tranquilidad y paz de las personas y los pueblos.
Dicha pandémica ignorancia y torpeza que frecuentemente confunde ideología y política con los hechos reales y concretos de una enfermedad como en este caso del Covid-19, es la que hace y explica también que en el mundo y vida actuales se den personas y agrupaciones como las que enrostran el racismo y todo tipo de discriminaciones, persecuciones y violencia, incluida la pobreza, y muchos otros que aún defienden satrapías como la de un Hitler, un Stalin, un Franco y un Pinochet y otras aún vigentes y nefastas y, ni qué decir de tantas personas y grupos que se dicen buscar la justicia, la equidad y dizque la felicidad humana y universal, que acompaña el pensar y el actuar de ciertas sectas que con frecuencia sorprenden por sus excesos desmedidos de todo tipo.
Así que, ante tales hechos calamitosos de la historia, nada debe sorprendernos, en la realidad actual de la pandemia Covid-19, que emerjan grupúsculos como los negacionistas del virus, de los protocolos y de la vacunación y que más bien ello sea una alerta para las actuales sociedades y Estados para que programen durante y después de la pandemia y con más fuerza y decisión los quehaceres del conocimiento, la investigación, la ciencia, la cultura y la educación, que son los verdaderos protocolos sociales de todos los tiempos y lugares del mundo, para contrarrestar los efectos pandémicos de la ignorancia y la torpeza que ha acompañado al ser humano desde los remotos tiempos de su origen y su historia, siendo necesario sumarle a ello el combate a la politiquería corrupta, esto es casi un pleonasmo, para que se puedan elegir los verdaderos líderes que guíen o conduzcan en adecuado proceso continuo y permanente aquellos protocolos ideales y necesarios y no politicastros vividores y oportunistas que bajo la egida de sus propios intereses buscan, copados también de ignorancia, torpeza y alienación contagiosa, jugosos salarios y pensiones, traicionando de frente y cínicamente a sus borregos e inconscientes electores.
Qué bueno sería que una de las múltiples lecciones que va dejando la pandemia Covid-19 fuera que todos nuestros pueblos y de todo el planeta retornaran en forma seria, consciente y consecuente por los nunca trillados caminos de la ciencia, el conocimiento, la educación, la cultura y la manoseada y fementida democracia, desde hace mucho tiempo expectante de ser reinventada, para que no siga siendo caricaturizada y así tener cada vez menos enfermos y adictos manipulados e inconscientes, atrapados con la pandemia de la ignorancia y la torpeza.
*Educador, psicólogo y escritor
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 01 Mayo, 2021
HORA: 12:00 AM