¿Y cuándo va a parar el dólar?
Editorial
“Muchos pronto tendrán que decidir si sacar el carro y echarle gasolina restringiéndose en otras áreas o andar en bus para de esta manera poder seguirle haciendo frente a las necesidades, sin importar el riesgo de contagiarse de coronavirus”.
En los últimos meses han cerrado muchas empresas, unas redujeron la jornada laboral y otras tuvieron que suspender contratos por la pandemia, pero a pesar de que se alivianaron las medidas para mantener el coronavirus a raya y muchas personas han podido volver a laborar, la situación económica de Tiquicia sigue por los suelos.
Lamentablemente, la economía venía mal desde el año pasado, muchos vieron cómo sus sueños se truncaron y tuvieron que bajar las cortinas de sus locales para buscar un negocio alterno, así como ganarse el sustento diario.
Debido a estas circunstancias, muchas personas no pueden hacer frente a sus compromisos de préstamos, pagos de las cuotas del carro o casa por falta de dinero.
Para empeorar la situación, los que hacen hasta lo imposible por pagar sus deudas se topan con otro problema, en especial aquellos que tienen compromisos financieros en dólares.
El precio de dicha divisa ha crecido como la espuma en los últimos días, lo cual hace que esté mucho más caro con respecto al mes anterior. Sin lugar a dudas esto dificulta mucho el hacerles frente a las deudas porque de ¢10 en ¢10 se suma un montón de dinero a una cuenta pendiente que muchos no tienen cómo cancelar.
El hecho de que el precio del dólar ya esté sobrepasando los ¢625 por unidad hace que a más de uno se le pare la peluca, porque unos siguen con problemas de empleo, a otros ya los desbordan las deudas y algunos, por más que cuenten chuminos, los números no les dan para hacerle frente a sus compromisos.
Preocupa que actualmente el precio este incluso por encima de lo que se perfiló en enero, ya que esto, aparte de afectar a quienes tienen deudas en dólares, también constituye un golpe muy fuerte para los importadores y ni qué decir del precio de los combustibles, que ya están a punto de no poder pagarse.
Muchos pronto tendrán que decidir si sacar el carro y echarle gasolina restringiéndose en otras áreas o andar en bus para de esta manera poder seguirle haciendo frente a las necesidades, sin importar el riesgo de contagiarse de coronavirus.
Es preocupante que el dólar sobrepase los ¢600, su punto más alto desde 2017, precisamente en un momento cuando muchos raspan la olla para pagar lo que deben.
Algunos ya gastaron sus ahorros pagando deudas y muchos supliendo necesidades básicas, pero ahora deben lidiar con las ocurrencias de los que suben el dólar para beneficiar quién sabe a quién.
Muchos afirman que este comportamiento es normal en estos meses, cuando se registra una mejor oferta en dólares en el mercado cambiario, sin embargo, es difícil pensar en esto cuando todas las economías están estancadas a causa del Covid-19.
Esperemos que el gobierno remedie esta situación, porque por beneficiar a unos pocos está perjudicando a quienes desean ser responsables con sus obligaciones.
No volveremos pronto a los niveles previos al tiempo de pandemia, sin embargo, esperamos que el país pueda recuperarse poco a poco y salir airoso de este bache.
A como está la economía, el alza del dólar también da una estocada a quienes deben importar materias primas, pues tendrán que pagar más por los artículos que compren y deberán seguir cobrando lo mismo por su producto final.
La situación es preocupante porque los consumidores casi no están saliendo y los que sí tratan de gastar lo menos posible, entonces ¿qué ganancia les está quedando a los empresarios?
La reactivación económica que prometió el gobierno es nula, prácticamente los empresarios sobreviven con las uñas y están haciendo lo que pueden por sí mismos.
No piden que les regalen nada, solo que les permitan trabajar y que no les salgan con estas ocurrencias que, lejos de ayudarles a salir adelante, o por lo menos sobrevivir, se vuelven piedras en el camino.
Nos encantaría volver a los tiempos en que el Banco Central aplicaba una política monetaria atinada en temas como inflación, tasas de interés y tipo de cambio.
Y, si ya estábamos preocupados, imagínese cómo nos sentimos cuando escuchamos a la cabeza del Banco Central indicar que el precio del dólar podría dispararse en noviembre si para esa fecha no se ha ratificado en la Asamblea Legislativa el préstamo con el Fondo Monetario Internacional. ¿Aviso o amenaza con la vaina vacía? Veremos.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Jueves 29 Abril, 2021
HORA: 12:00 AM