La fibrosis quística es una enfermedad hereditaria que afecta varios órganos y que se caracteriza por un gen defectuoso que ocasiona que las sustancias que producen algunas células, como los jugos digestivos, moco o sudor, se vuelvan espesas y pegajosas, acumulándose sobre órganos como el páncreas o los pulmones.
El espesor del moco en la vía respiratoria ocasiona que se alojen bacterias que lesionan los bronquios, dificultan la respiración y aumentan la tos. Así mismo, el espesor del moco afecta el páncreas disminuyendo su capacidad de producción de enzimas digestivas ocasionando malabsorción de nutrientes como proteínas, grasas y vitaminas solubles en grasa como las vitaminas A, D, E y K.
Ante la presencia de malabsorción de nutrientes se compromete la función multisistémica, es decir, hay deterioros en el sistema óseo, la función hepática y renal, por mencionar algunos. El diagnóstico de la fibrosis quística se detecta, usualmente, en edad pediátrica, o neonatos, y gracias a las intervenciones en salud, incluido el tratamiento nutricional, pueden alcanzar la edad adulta.
Al ser una enfermedad que afecta varios órganos es importante para el paciente y su familia o encargados, la asistencia de un profesional en nutrición que ayude a corregir y mejorar el estado nutricional. Hay que recordar que la desnutrición es frecuente en la edad pediátrica con fibrosis quística y es el resultado de la malabsorción de nutrientes requeridos para el crecimiento y desarrollo. Así mismo, hay que tratar de alcanzar los requerimientos nutricionales diarios en cuanto a energía, vitaminas, minerales, agua y fibra dietética.
Se debe tomar en cuenta que la desnutrición en pacientes con fibrosis quística se debe a la pérdida de nutrientes a través de las heces como resultado de la malabsorción, principalmente grasas. Otra de las causas de la desnutrición consiste en complicaciones en la ingesta debido al reflujo gastroesofágico, alteraciones en la función del hígado y pérdida del apetito ocasionada por episodios respiratorios agudos y por trastornos depresivos.
Por tanto, uno de los objetivos del tratamiento nutricional para pacientes pediátricos con fibrosis quística consiste en alcanzar el peso y la talla adecuados para la edad.
Es importante recordar que en menores de seis meses se mantiene la recomendación de lactancia materna exclusiva, puesto que se ha documentado que mejora la función respiratoria. Así mismo, para los demás pacientes con fibrosis quística se espera alcanzar el peso adecuado para un estado nutricional óptimo.
Es por ello que, tomando de referencia la salud general, la composición y el estado nutricional, se requiere como parte del tratamiento, un plan de alimentación basado en un aumento en las calorías diarias para satisfacer las necesidades de energía, una alimentación rica en proteínas y grasas. Sin embargo, es necesario la asesoría de un nutricionista ya que algunos alimentos que contienen estos nutrientes pueden desencadenar síntomas de intolerancia ocasionando dolor abdominal, heces líquidas y distensión en el abdomen, además, debe valorar cómo la tos, la dificultad para respirar y los vómitos inducidos por la misma tos afectan la capacidad para alimentarse. También es necesario que valore si se requiere hacer ajustes en la cantidad de carbohidratos según el avance de la enfermedad.
Como la alimentación, usualmente, se requiere que sea aumentada en calorías provenientes de grasas y proteínas, se espera que el paciente realice la mayor cantidad de tiempos de comida, incluyendo meriendas a lo largo del día si es que así se desea o si el paciente tuviera hambre. El consumo de carnes es importante por el contenido de proteína necesaria debido a las deficiencias de la propia enfermedad para el desarrollo y el mantenimiento corporal. Es importante que en la alimentación se incluya proteína como el pescado ya que es fuente de omega 3 que ayuda a reducir los procesos inflamatorios. Contrario a lo que se ha pensado sobre la restricción en el consumo de lácteos en enfermedades respiratorias, no existe evidencia científica significativa que valide esta información, por lo que es recomendable la inclusión de lácteos en pacientes con fibrosis quística por el aporte de grasa y proteína. La inclusión de frutas y vegetales mejora el aporte de antioxidantes que participan en el combate de infecciones al robustecer el sistema inmunológico. Las fuentes de carbohidratos como panes, cereales o leguminosas, también son aptas para consumo en pacientes con fibrosis quística, sin embargo, deberán ser valoradas por el profesional en nutrición, de acuerdo a las condiciones de la función pancreática y pulmonar.
Parte del tratamiento integral del paciente con fibrosis quística abarca el uso de enzimas pancreáticas para corregir los efectos de la malabsorción de nutrientes, dependiendo de la ingesta del paciente y la tolerancia a los alimentos. Para ello, la asesoría nutricional es importante porque permite ajustar el plan de alimentación a los requerimientos del paciente. También es necesaria la asesoría para valorar la inclusión de suplementos dietéticos a la alimentación cuando no se logra el requerimiento de energía diario. El objetivo consiste en mejorar el aporte nutricional con miras a un crecimiento adecuado para la edad.
Es importante recordar, nuevamente, que el tratamiento nutricional y sus recomendaciones deben ser elaborados por un profesional en nutrición acorde al estado de salud del paciente, además, dicho tratamiento debe ir de la mano con el tratamiento de otros profesionales en salud para ofrecer una mejora a las condiciones del paciente. Ese trabajo multidisciplinario e integral logra abarcar la sintomatología, dar soporte y alargar la vida en condiciones más adecuadas.
*Colegio de Profesionales en Nutrición
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
EMAIL: [email protected]
Jueves 29 de Abril, 2021
HORA: 12:00 AM