Políticos y narcos: ninguna novedad
Zaray Esquivel Molina*
El narcotráfico es un problema estructural en Costa Rica. Es un mal que ha entrado en prácticamente todas las esferas de nuestra vida y sociedad, y los partidos políticos no han sido la excepción.
Un exministro de Economía admitió que cerca del 7% de la producción nacional provenía de negocios sucios. El país cerró 2020 con la mayor cantidad de droga incautada en toda su historia y los homicidios relacionados al narco crecieron en relación con 2019.
En ese contexto que un diputado, y secretario general del partido político más grande del país, haya ido a una casa supuestamente relacionada con agentes del narco es más un ejemplo que una sorpresa.
No se trata de una novedad, tampoco de un hecho aislado. Hemos visto cómo el narcotráfico se ha involucrado con la política costarricense en múltiples ocasiones. Casos en los años ochenta lo confirman, para las campañas del bipartidismo.
El narco ha penetrado también al Poder Judicial. La investigación en la Municipalidad de Corredores, que tiene en vilo al diputado Gustavo Viales, inició en 2018, cuando le llegó información al OIJ de que dos de sus agentes tenían vínculos con el narco.
El narcotráfico es un poder fáctico no reconocido en Costa Rica, no entiende de formalidad o informalidad. Y, en un contexto de crisis se trata de un monstruo que se puede hacer gigante.
El Estado de la Nación, junto al Instituto Costarricense sobre Drogas, hicieron un estudio en 2018 que determinó que el desempleo era una de las razones de más peso para decidir entrar al narcotráfico.
Conforme el Estado Social de Derecho se ha sido desmantelado, el narcotráfico ha ido creciendo, pues el mercado por sí solo no puede resolver los problemas económicos de las comunidades.
Los mismos partidos que se ven involucrados con el narcotráfico son los mismos que les piden a los candidatos presidenciales hasta 40 millones de colones para inscribirse, eso es casi una invitación para que el narco financie campañas políticas.
El narcotráfico está interesado en la política porque sabe que se le recibe con puertas abiertas, con políticas que favorecen sus actividades ilegales, y porque saben que al final nadie paga por sus crímenes, mucho menos los más poderosos.
No es nueva la relación del narco con la política nacional, lo nuevo es el nivel de descaro al que han llegado.
*Presidenta de APSE Sindicato