Hablar en público, preguntar información a un desconocido, pasar a una entrevista de trabajo… son situaciones usuales de la vida cotidiana, ahora, es normal que todos lleguemos a sentir cierta incomodidad, incluso una tensión interior. Esta ansiedad, que puede asimilarse a los nervios o a la timidez, no tiene nada de patológico. Pero cuando la aprehensión se vuelve pánico, y nos paraliza completamente en nuestra relación con los otros, entonces se habla de fobia social.
La persona con fobia social tiende a ser tensa, preocupada, estresada, con dificultades para razonar o relativizar en los momentos de ansiedad. Anticipa las situaciones que teme antes de que las confronte, tal vez en crisis de pánico más o menos paralizantes: manos sudadas, aceleración del ritmo cardiaco, enrojecimiento, temblores, pérdida de memoria. El sujeto con fobia social teme principalmente a la mirada del otro, su juicio, crítica, y en última instancia, rechazo. Pero también pueden temer a la hostilidad o la agresividad, debido a la visión que tienen del mundo y de los otros. Por último, también pueden temer a la intimidad, el contacto físico y la cercanía.
CAUSAS
No es la consecuencia de una causa única, sino que resulta de una asociación de factores. Por un lado, unos asociados a la personalidad y al temperamento, por otro a las experiencias y eventos de la vida.
Presentan rasgos comunes, como la inhibición y el perfeccionismo. Son muy exigentes con ellos mismos y se les dificulta fracasar en sus relaciones con los otros; terminan recriminándose intensamente: “no sirvo para nada”, “nunca lo lograré”. Su sentido de auto crítica está exacerbado. Ahora bien, ser hipersensibles o introvertidos no es suficiente para desarrollar una fobia social. Un evento traumático o una educación poco alentadora pueden hacer que exista más riesgo de que se presente el trastorno de ansiedad.
Es recomendable que, desde la infancia, los padres alienten a su hijo a que esté en contacto social para reforzar su seguridad en sí mismo. Hay que evitar sobreprotegerlos o cuidarlos demasiado, pues se les envía el mensaje de que son muy frágiles, que no pueden lidiar con los retos que supone el contacto social.
SIGNOS
Conciencia excesiva y ansiedad de situaciones sociales cotidianas.
Miedo extremo de ser observado o juzgado por otros, principalmente desconocidos.
Temor a actuar de formas que puedan humillarlo.
Evitación de situaciones sociales al punto de limitar actividades o perturbar la vida.
Permanecer quieto y en silencio o escondido en el fondo para pasar desapercibido.
lNecesidad de andar siempre con un amigo a todas partes.
Beber alcohol antes de situaciones sociales para calmar los nervios.
SÍNTOMAS FÍSICOS
Enrojecimiento.
Respiración cortada.
Taquicardia.
Problemas gastrointestinales, náusea.
Temblor.
Sudoración.
Mareo, desvanecimiento.
Sensación de desapego y pérdida de control.
Por tanto, no dude en solicitar la primera cita para que podamos evaluarle.
*Teléfono: 8872-0670, con la Dra. Morales
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Martes 27 de Abril, 2021
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