Saturación por las ciclovías
Editorial
El sistema de transporte en Costa Rica es sumamente complicado y cada intervención que se haga en las calles al final se verá reflejada en el tránsito vehicular. Si se realizaron bien los trabajos, se evidencian; si no, con mucha más razón.
Si se necesita buscar soluciones para modernizar el desplazamiento de las personas hay que empezar a generar una planificación y no ejecutar las acciones que resultan de una improvisación por salir del paso.
Eso lo vemos con el caso de las ciclovías, una herramienta que busca fomentar un carril para que los ciclistas se muevan en carretera. El problema es que esa infraestructura la quieren imponer en las calles de mayor tránsito y al final de cuentas el flujo vehicular se complica aún más.
A pesar de las complejidades sobre la implementación de esas ciclovías, el Consejo de Seguridad Vial (Cosevi) pretende gastar ¢456 millones en esta infraestructura.
De acuerdo con la institución, las obras que se contemplan realizar poseen 21,5 kilómetros en San José, Montes de Oca y Desamparados.
También pretenden rehabilitar 3,5 kilómetros en Chacarita de Puntarenas, según indicaron en el órgano adscrito al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
Las intervenciones se suman a los 56 kilómetros para ciclistas que actualmente existen en los cantones de Liberia, Bagaces, Puntarenas, Esparza, Limón, Cartago, San José y Montes de Oca.
La cuestión no es estar en contra de las ciclovías, quienes quieren viajar en bicicleta están en su derecho de utilizar las principales carreteras nacionales, pero para albergar este sistema es necesario velar de que el país cuente con las condiciones óptimas.
Incluso nadie respeta las ciclovías precisamente por los angostos que se convierten los caminos y eso expone la vida de quien viaja en bicicleta.
Al menos en San José y San Pedro los congestionamientos viales en horas pico son considerables, en esos sitios son evidentes las afectaciones al tránsito ciudadano.
Lejos de encontrar una solución para agilizar los vehículos en carretera, los embotellamientos agudizan el paso.
En el bulevar, la gente camina a diestra y siniestra por las ciclovías, lo cual genera un irrespeto contra quienes usan la bicicleta.
Muchos dirán que es falta de cultura vial del costarricense. Quizá tengan razón. Pero mucha mayor razón es que el país carece de una efectiva infraestructura para construir y remodelar este paso para ciclistas.
Muy fácil es decir que no saquen los carros, que se trasladen en taxis y autobuses, pero con el tema del coronavirus el gobierno se ha llenado de contradicciones en su piñata de restricciones: la gente ya no confía y prefiere movilizarse en su propio automóvil.
Además el país desea ir impulsando su plan hacia la descarbonización y está bien que se intente dar un mensaje de concientización, el problema es que resulta insuficiente y a veces contradictorio ofrecer una imagen verde que dista lejos de cumplirse.
Es cierto que las vías son de todos, pero antes de proponer un plan debe estudiarse a profundidad para saber si nuestra infraestructura está preparada.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Jueves 15 Abril, 2021
HORA: 12:00 AM