Vacunación como ruleta rusa
Editorial
La vacunación contra el Covid-19 en un inicio se vio como la salvación para erradicar la problemática, sin embargo, el panorama se vuelve cada vez más incierto en aspectos como efectividad y duración de la inmunidad.
Las dosis de vacunas contra el SARS-COV2 comenzaron a llegar a Costa Rica el 23 de diciembre de 2020 en un amplio despliegue encabezado por el presidente Carlos Alvarado y por las autoridades del Ministerio de Salud y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.
El pueblo costarricense se entusiasmó y nació un motivo de esperanza para concluir con una de las peores pesadillas que ha vivido el ser humano durante las dos primeras décadas que llevamos del siglo XXI.
El gobierno, por su parte, priorizó en cinco categorías el proceso de vacunación. El primer grupo fue el que adultos mayores, trabajadores de centros de larga estancia y personal de primera respuesta.
En tanto el segundo grupo, cuya vacunación está en proceso, lo conforman aquellas personas de 58 años o más, independientemente si cuentan o no con algún tipo de riesgo.
En el tercer grupo se encuentran personas entre 18 y 58 años de edad con factores de riesgo como hipertensión, diabéticos, cardiópatas, enfermos respiratorios crónicos, enfermedad renal crónica, obesidad grado III y mórbida y pacientes con cáncer.
El cuarto estará compuesto por los funcionarios del Ministerio de Educación Pública (MEP), el sector educativo privado y el personal en los centros de Atención Integral (CAI), albergues del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), privados de libertad y 911.
El grupo quinto está compuesto por los estudiantes en ciencias de salud y técnicos en campos clínicos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y la población de 40 a 57 años sin riesgos previamente dichos, pero vinculados a las actividades laborales relacionadas con trabajos como agricultura, construcción, atención al cliente, restaurantes, empleadas domésticas y otros.
Durante las primeras semanas de enero, así como de febrero, las autoridades saciaron sus ansias de figurar aprovechando cada llegada de los vuelos que traían la vacuna de Pfizer/BioNtech, sin embargo, cuando fueron los cuestionamientos los que comenzaron a brotar, esos mismos funcionarios públicos comenzaron a desaparecer de los radares.
Este comportamiento generó preocupaciones entre la ciudadanía tica, a lo que se suma que se empezaron a notar diferencias en el avance de la vacunación contra el Covid-19 en las distintas áreas de salud.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) anunció que se alcanzaron 504.930 dosis de vacunas aplicadas contra el Covid-19.
La institución aseguradora reveló que durante la Semana Mayor se aplicaron 75.424 dosis y que, a la fecha, 345.140 se aplicaron al grupo priorizado de personas superiores a 58 años de edad.
Cierto o no, la cifra está lejos de los 3,5 millones de costarricenses mayores de 18 años que esperan ser vacunados contra el Covid-19.
De acuerdo con el corte, 291.368 recibieron la primera dosis, mientras que 213.562 cuentan con esquema de vacunación completa.
La cereza en el pastel fue cuando se ordenó en primera instancia frenar la vacunación para la Semana Santa, pero luego el Presidente mandó que no se detuviera, lo cual se comunicó justo antes de que la ciudadanía tomara vacaciones durante dicho periodo para lo cual ya estaban preparados.
Llama la atención que las autoridades utilicen el procedimiento de la vacuna como si fuera una ruleta rusa, pues lejos de ayudar, usado de esta forma acaba generando incertidumbre y caos.
Nos referimos al caso de la vacuna producida por la farmacéutica AstraZeneca, ya que desde mediados de marzo se empezó a hablar de posibles efectos secundarios por coágulos de sangre o trombosis.
El 12 de marzo de 2020, en la página de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ya se mencionaba que la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) investigaba los informes de coágulos de sangre con AstraZeneca.
De igual manera, CNN informó ese día que Dinamarca, Islandia y Noruega suspendieron el uso de la vacuna mientras se procedía a analizar el asunto de los coágulos sanguíneos, por lo cual discrepamos que existiera una desinformación, tal y como las autoridades lo quieren hacer ver.
La OMS expresó el 17 de marzo que los beneficios de la vacuna estarían sobrepasando los posibles riesgos, lo cual hizo que en algunas naciones se reanudara la vacunación.
Sin embargo, llegó la alarma de que el Reino Unido reportara al 3 de abril al menos 7 fallecimientos y formaciones de coágulos de sangre que volvieron a poner el tema sobre la palestra.
Aquí el punto de cuestionamiento no es si son 7 de 10.000, 100.000 o un millón. Son vidas humanas, no son ratas de laboratorio, por lo que es normal que exista una incertidumbre sobre la colocación de esas dosis.
En el caso de Costa Rica, se anunció el martes que se esperarían recomendaciones de la agencia europea para aplicar la vacuna de la farmacéutica, sin embargo, la Comisión Nacional de Vacunación y Epidemiología avaló la polémica vacuna sin notificarlo previamente a la CCSS, lo cual lleva a pensar en que el asunto lo quieren imponer sí o sí.
Salud informó que se aprobó el uso de dicha vacuna para mayores de 18 años, sin límite de edad o género. Eso sí, no se aplicará a mujeres embarazadas o en lactancia.
Las vacunas no son ruletas rusas. Son vidas humanas las que están en juego.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Viernes 09 Abril, 2021
HORA: 12:00 AM