Tras cuatro fuertes aumentos en el precio de los combustibles, la molestia de los costarricenses, los diputados y representantes de los consumidores no se hicieron esperar.
Iniciativas para modificar los modelos tarifarios, transformar la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) y, en un caso extremo, cerrarla, forman parte de las propuestas sobre mesa política de la actualidad.
El dilema por encontrar un método competitivo donde los precios y la calidad de los combustibles destaquen entre los beneficios finales también son elementos que se ponen en juego.
DIARIO EXTRA conversó con dos especialistas para debatir cuál es la mejor opción para los consumidores: el cierre de Recope o su transformación.
¿CIERRE?
Muchos conductores y políticos han centrado el discurso en que una de las soluciones ante el alto costo de la gasolina pasa por cerrar la institución.
“Cerrarlo no tiene ningún tipo de lógica, alguien tiene que traer la gasolina al país, aquí lo que se necesita es una transformación, Recope hoy es una empresa que importa gasolinas y darse cuenta que a lo interno hay personas que ya no cumplen sus funciones y reorganizarse, como toda empresa”, dijo el analista Daniel Suchar.
Por su parte, el economista Leiner Vargas coincide con que el cierre no es la mejor opción para el mercado nacional de los combustibles.
“El tema del cierre es por el tema de la convención colectiva o gastos administrativos, sin embargo, ese monto es pequeño dentro del precio final de la gasolina, aunque sí debería haber una disminución en la empresa, porque la empresa era una refinadora, no una importadora de combustibles”, aseveró el economista.
Suchar alegó a que la apertura del mercado podría provocar que haya una mayor cantidad de empleos en el país, lo que dinamizaría la economía.
¿BAJARÍA EL PRECIO?
La gran interrogante es si, al abrir el mercado de los hidrocarburos, el precio final al consumidor se reduciría.
“No, porque en realidad el margen de Recope, que es muy pequeño, no más de un 8% del precio, todos los competidores van quizás a tener un porcentaje menor, pero ninguno va a ser 0%, porque la gente igual tiene que operar, aquí el problema es el gran impuesto único a los combustibles, solo así bajaría sustancialmente”, acotó Suchar.
Actualmente, el impuesto único a los combustibles es uno de los mayores precios en el precio final, en el diésel es de ¢149, la gasolina regular paga ¢252,3 y la súper ¢264.
Vargas, por su parte, advierte que bajar el impuesto a un 25% no sería viable en el corto plazo, debido al severo déficit fiscal que tiene el país y esa acción representaría una pérdida de al menos un 1% del Producto Interno Bruto (PIB) en ingresos.
“Bajar el impuesto es una opción siempre y cuando se hable cómo se va a rellenar ese hueco, ya la clase media no soporta más impuestos, tampoco las pymes, lo que nos quedaría sería hablar de los impuestos a las zonas francas, aunque muchos se oponen a que ese pasajero gratis pague”, señaló el profesional en economía.
Suchar sostuvo por su parte que la baja en el impuesto permitiría un efecto económico, ya que las personas gastarían el dinero que se ahorran en los combustibles en otros mercados, y de esa forma el Gobierno no dejaría de percibir impuestos.
MODELO TARIFARIO
Aparte de la propuesta de cerrar la refinadora, que no refina desde hace 11 años, también se encuentra en ejecución una polémica reestructuración de la entidad y en la Asamblea Legislativa se propone un cambio a los modelos tarifarios con los que se calculan las tarifas de los servicios públicos.
“Sería un modelo diferente, si se abre el mercado, se hablaría de un precio único o precio mínimo, similar a como se hace en el mercado de las telecomunicaciones”, dijo Suchar.
A pesar de ello, Vargas insistió en que abrir el monopolio quizás no tendría el resultado que los consumidores esperarían, aunque hace énfasis en que es necesario que la eficiencia de la empresa aumente y que se reorganice completamente para que bajen los gastos administrativos.
“Los mercados energéticos, como el nuestro, donde buena parte de los costos son del pago de impuestos, es escaso el margen para hacer más eficiente el negocio, llevar a privados a un esquema de negocios como ese, no le veo que vaya a tener una ganancia en eficiencia y no creo que una empresa vaya a tener costos más bajos”, comentó el economista.
Recope tiene una de las planillas más grandes del país, para este año el monto del pago en remuneraciones es de casi ¢49 mil millones y recientemente se firmó el acuerdo de la convención colectiva, la cual devengará más de ¢40 mil millones en 4 años. Este documento aún está pendiente de homologación de parte del Ministerio de Trabajo.
PERIODISTA: Mario Taboada
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Miércoles 31 de Marzo, 2021
HORA: 12:00 AM