La Semana Santa y el riesgo de una tercera ola
Tinta con sentido
Después de un año de confinamiento lo único que esperamos oír es que hemos superado la crisis, que podemos volver la normalidad y retomar nuestras vidas, no que viene una tercera ola.
Haber podido iniciar la vacunación en Costa Rica nos ha llenado de aliento y esperanza, las cifras de contagio y los decesos han disminuido, sin embargo, las autoridades nos advierten que en las últimas semanas la tasa de contagio va en aumento de nuevo y piden cautela ante la proximidad de la Semana Santa.
En Alemania la Canciller Angela Merkel tras una reunión de más de 12 horas con líderes regionales en las que se le ha informado sobre aumento en el número de casos y la gravedad que presentan, ha tomado la decisión de paralizar al país casi por completo en Semana Santa. La Asociación de Médicos Europeos y las noticias provenientes de Francia, Perú, Italia y Brasil, entre otros, nos alertan de sobre una tercera ola que nos llevaría a sufrir en el país un grave retroceso.
Estamos cansados del confinamiento, molestos por todo lo que nos ha tocado vivir y aparentemente listos para ponernos en riesgo.
La crisis se ha visto atenuada gracias a un manejo responsable por parte de las autoridades de salud y la Caja con su extraordinario personal; a esto se ha sumado la forma disciplinada y responsable como la mayoría de los costarricenses han asumido los protocolos. Inquieta, sin embargo, que el ritmo de vacunación es sumamente lento y más aún, que se suspenderá la vacunación durante la Semana Santa.
Por otro lado, es preocupante que autoridades y ciudadanos nos estemos confiando y bajo la falsa seguridad que nos da el hecho de haber vacunado a un pequeño porcentaje de la población, nos sentimos seguros y cómodos rompiendo burbujas, asistiendo a reuniones de más de 5 personas, ignorando que es ahí donde se está propagando el virus en nuestro país. Los riesgos siguen estando presentes y la Semana Santa se antoja como la “oportunidad de darnos un respiro” cuando en realidad es al virus al que le estamos dando espacio para resurgir con nuevos contagios.
Recordemos que las vacunas solo nos protegen de que la infección sea menos grave, pero seguimos siendo posibles portadores y trasmisores del virus, la amenaza sigue vigente hasta que no alcancemos la inmunidad de rebaño, por lo que es necesario seguir cumpliendo con los protocolos de salud.
Las teorías de conspiración nos invitan a irrespetar los protocolos, a desconfiar de la ciencia, a negar los beneficios de las vacunas y subestimar la protección que brinda el uso de la mascarilla, pero la realidad es que negar que los contagios van en aumento alrededor del mundo no hace que la amenaza desaparezca, por el contario expone aún más a la población cuando se minimiza el riesgo de que una tercera ola llegue a nuestro país
Todo el mundo es libre de pensar como quiera, pero no de poner en riesgo la vida y la salud de los demás. Puedo o no creen en la eficacia de la mascarilla y los protocolos de salud, pero el uso de la mascarilla, el distanciamiento y la higiene, hoy, son una muestra de respeto por la vida y el respeto es un principio ético de carácter universal para alcanzar una sana convivencia, y en este caso, prevenir la llegada de una tercera ola que, de acuerdo con la Canciller Alemana, “es claramente más letal, claramente más infecciosa y contagiosa durante más tiempo”.
De nuestro comportamiento durante esta Semana Santa, dependerá en gran parte si logramos frenar o al menos restar fuerza a una tercera ola de la pandemia en Costa Rica. No está solo en manos del gobierno enfrentar la crisis, la amenaza es real y la única forma de salvar vidas es actuar con responsabilidad y evitar la propagación del virus.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 27 Marzo, 2021
HORA: 12:00 AM