Costa Rica tiene de seis meses a un año para avanzar en su estrategia de consolidación fiscal, de lo contrario corre el riego de que calificadoras como Standard and Poor’s (S&P) degraden sus bonos, haciéndolo un país menos confiable para invertir y metiendo presión sobre las tasas de interés.
Esto queda claro en la última opinión emitida por la calificadora, en la cual mantiene la calificación soberana a largo plazo en moneda local y extranjera en B.
“La perspectiva negativa indica la posibilidad de que bajemos la calificación en los próximos seis a 12 meses si Costa Rica no avanza en su estrategia de acciones fiscales correctivas, como la legislación de empleo público, que fortalecerían sus indicadores financieros después de la pandemia, o si se presentan retrocesos en las mejores condiciones de fondeo del mercado local que se han observado hasta ahora en 2021”, indicó la agencia.
Agregó que las tensas condiciones del mercado local probablemente impliquen un riesgo adicional para la gestión de la deuda ante el historial de desafíos del soberano para obtener la aprobación del Congreso y conseguir financiamiento externo, ya sea de los mercados de capital o de acreedores oficiales.
El economista Gerardo Corrales considera que esta calificación de S&P es relativamente buena para el país porque se creía que sería más baja debido a la incertidumbre sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la discusión del proyecto Ley Marco de Empleo Público.
“Eso hubiera implicado mayor riesgo país y metido presión sobre las tasas de interés de los préstamos bancarios, sin embargo esta misma incertidumbre hace que el panorama futuro sea negativo”, explicó.
GRANDES NECESIDADES
Para la calificadora cubrir las grandes necesidades de financiamiento del gobierno puede ameritar que acuda al Banco Central o a alguna fuente no convencional.
Esto, a su vez, haría que S&P Global Ratings considere menos favorables el marco institucional y la capacidad del país para respaldar las finanzas públicas, a pesar de los pesos y contrapesos generalizados y una sólida tradición democrática, y nos lleve a bajar las calificaciones.
Del lado positivo se podría revisar la perspectiva a estable durante el mismo periodo si el gobierno y el Congreso aprueban medidas para anclar la política fiscal después de la pandemia.
Estos pasos, junto con una recuperación económica posterior a la pandemia, respaldarían la confianza de los inversionistas y mantendría un acceso fluido al mercado local y al endeudamiento oficial, así como a la inversión extranjera directa (IED), y reduciría la vulnerabilidad externa del país.
En opinión de S&P, el gobierno de Carlos Alvarado ha utilizado capital político sustancial para impulsar los proyectos de ley acordados con el FMI. Además señaló que considerando el calendario político hay un alcance limitado para articular y promover planes alternativos.
“La campaña para las elecciones presidenciales y legislativas de febrero de 2022 comienza con las primarias en junio. Asimismo, los contratiempos en la aprobación de los proyectos, que necesita una mayoría de dos tercios del Congreso, probablemente socavarían la confianza en los mercados de capitales locales”, añadió la agencia.
PERIODISTA: María Siu Lanzas
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Viernes 26 de Marzo, 2021
HORA: 12:00 AM