Utilizar las narconovelas como un patrón a seguir se ha vuelto cada vez más común entre jóvenes y adultos vinculados a organizaciones criminales. Un ejemplo muy reciente detectado por las autoridades es el de los adolescentes que integran los cuatro grupos criminales que están en una guerra narco en el cantón central de Puntarenas.
En una entrevista con DIARIO EXTRA, Exleine Sánchez, director del OIJ local, comentó que tras analizar las conductas de estos muchachos se detectó que usan las narconovelas como mal ejemplo a seguir, pues tienen la falsa creencia que el mundo delictivo los posiciona dentro de la sociedad.
Una muestra de esto es que el dinero proveniente de la venta de drogas lo invierten en el alquiler de propiedades lujosas, carros, armas y prostitutas a quienes contratan para costosas fiestas. A estos eventos acuden los líderes de las organizaciones, que son hombres mayores de 30 años y con un perfil más alto, así como sus reclutados que tienen edades entre 16 y 21 años.
Una opinión similar tiene Michael Soto, ministro de Seguridad Pública, quien explica que últimamente jóvenes de distintas partes del país han vuelto más común el utilizar lenguajes de las narconovelas mexicanas o colombianas. Incluso, en algunos casos hasta han detectado que escuchan la misma música como los famosos narcocorridos.
“Es el patrón que lamentablemente van siguiendo esos sujetos, influenciados además por otras series de televisión y las redes sociales. Creen que ser exitoso en la vida, aunque esta sea corta, es vincularse a este tipo de estructuras”, dijo.
De acuerdo con Soto, en el cantón central de Puntarenas, donde se está generando la oleada de violencia, hay una descomposición social que viene a detonar ahora, a esto se suman los problemas relacionados con la falta de oportunidades de empleo.
SIN CERTEZA DEL MAÑANA
Consultado sobre este tipo de imitaciones, el sociólogo José Carlos Chinchilla, comentó que esa conducta no es exclusiva de los jóvenes, es en general de todas las personas involucradas en el crimen organizado, pues con el tiempo aprenden a vivir como si no hubiera un mañana ya que no tienen la certeza de si continuarán vivos o caerán en la cárcel.
“Tratan de vivir lo más intensamente que puedan, en la mayor abundancia posible para compensar el riesgo de caer muertos o presos. Estos jóvenes entran en ese tipo de organizaciones porque realmente como sociedad no estamos dando suficientes oportunidades y ese tipo de organización les da acceso a bienes y servicios, a la riqueza social a través de un mecanismo ilegal y obviamente perverso”, explicó.
Según el experto, pese a que la televisión llega a tener una influencia en este sector de la población, para él también juega un papel importante las pocas oportunidades y la representación del mundo que tienen bajo la premisa que se debe vivir a “todo full”, teniendo todo lo que se pueda porque desconocen el futuro que les espera.
“Creo que efectivamente estas personas han perdido el sentido de realidad, de lo que es la vida y lo que implica un ser humano. Obviamente en este mundo de las drogas las mentes se distorsionan y los valores de la sociedad se pierden, eso los hace actuar de esta manera tan grotesca e irracional que, en principio, atenta contra estos mismos grupos, pero hay daños colaterales”, sostuvo.
Chinchilla agregó que para mejorar las condiciones en este tipo de situaciones es necesario atenderlo de manera integral para que las generaciones jóvenes no vean la delincuencia como una oportunidad, razón por la que considera que se deben desarrollar políticas sociales más focalizadas y que el modelo económico pueda extender a esas zonas mayores oportunidades de trabajo.
PERIODISTA: Mónica Matarrita Mora
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Jueves 25 de Marzo, 2021
HORA: 12:00 AM