El ladrón de las manos se seda
Rigoberto Guadamuz Monge
Fue en Radio City, allá por 1964 cuando escuchábamos el programa cubano "Raffles, el ladrón de las manos de seda", después de "Micrófono en la calle" que producía don Hernán Mora Bonilla, cerca de enramada del Parque central en San José. Se tratan tales programas de "el joven idealista", el ladrón de 25 años que robaba a los prestamistas, a los que abusaban con los precios de los artículos de primera necesidad o aquel que era el "Traficante de sangre humana"[vendedor de armas], todo en un escenario en la Inglaterra después de la Segunda Guerra Mundial.
Corría el año 1958 y siguientes de la producción radial, donde los oyentes podíamos disfrutar de los pocos recursos con que se contaba, merced a la tecnología de entonces. Para ilustración de los viejos que desconozcan cómo se producía, como también para las nuevas generaciones, un grupo de actores y mudos ayudantes, con libreto en mano y delante de un micrófono individual, pintaban los maravillosos escenarios que debían imaginar los oyentes: una tina con agua, láminas planas para producir truenos, papel de celofán para los pasos o las llamas, reloj de cuerda para hacer el timbre de un teléfono, una tabla para hacer los disparos, etc. Así entonces, en Raffles se escuchaban los pasos, los toques en las puertas, el ruido de las bisagras mal engrasadas adrede, los motores de autos y los frenazos innecesarios con el consiguiente chirrido causado por las llantas [neumáticos] sobre el pavimento. Luego se procedía a grabar en discos de acetato y proceder a la distribución por varios países de América; toda una industria fonográfica.
Lord Eduardo Líster [Miguel Llao] hizo el papel de Raffles, enfundado o encajado en un frac color blanco, con su antifaz y chistera del mismo color que nunca se ensuciaba [error de producción] al escalar edificios para poder introducirse por las ventanas. Siempre dejaba una tarjeta manuscrita, no con su propia letra, sino fingiendo de la de un amigo [tal y como se indica en un programa].
Para mí, el error de producción más grande que tiene o tenía esta serie de excelentes programas, es decir que era una "lucha eterna entre míster Chang el famoso detective chino y Raffles”, lo que a toda luces en un error garrafal; Raffles [lord Eduardo Líster] era el amigo entrañable de Chang quien fingía no conocer su identidad como ladrón, pero no sería o fue capaz de denunciarlo; en algunos capítulos hasta le previno del peligro de ser capturado por la trampas de Cárter, como se escucha en "Ardid telefónico", etc.
En "El pequeño millonario", la producción del programa cometió el error de hacer pasar un fin de semana a un enano en la bóveda de un banco, lo que habría provocado la muerte de aquel por falta de oxígeno y como es de esperar, nada de eso sucedió o se obvió. En "El tros de Raffles", igualmente cometieron el error de olvidar que el prestamista suplantado por el ladrón era un joven y no un viejo, incluida la voz y los cobros por 50 libras esterlinas que confundieron con cincuenta mil. En "Raffles se roba un río", la producción puso a decir a Lord Eduardo Líster que el tubo por donde hicieron pasar el agua del río, tenía un metro de circunferencia, lo que equivale a 31 centímetros de diámetro, lo que es un absurdo matemático por ser demasiado angosto.
En muchos de los programas, Raffles deja ver que siempre andaba armado, lo que le facilitó hasta salvar de ataques al chino y al inspector Cárter. En "Crimen bajo la lluvia", se puede notar otro error de producción al no analizar que la marqueta de hielo que fue lanzada sobre la cabeza de un hombre, no se podía deshacer en tan solo el transcurso de una noche, aun con lluvia.
En algunos programas se dejan escuchar algunas palabras propias de Cuba, tales como "muelto" [por muerto en "Fanático de boxeo"], "chucho de la luz" por el interruptor. En "Hora exacta", hasta se inventaron vanamente una bomba atómica con una pastilla de uranio y en un reloj de bolsillo, olvidando además la contaminación por radiación que produciría el mal manejo de un material radiactivo.
En otros de los programas donde prima la huella de un hombre muerto, los productores dejaron pasar por alto con grave error que una mano mantenida en cierto líquido, no solo se deforma por contracción, sino que la grasa desaparece como para poder dejar una huella sobre un objeto liso.
Como nota para demostrar el error garrafal del productor de la serie que me ocupa, Mr. Chang nunca podía ser el luchador contra Raffles, porque ni siquiera formaba parte de la planilla de Scotland Yard y era tan solo un detective privado [con residencia en distintos hoteles] que podía escoger a gusto los casos. Inclusive el inspector Cárter muchas veces dijo que él [el propio inspector] era quien no podía ni dormir porque odiaba y quería capturar a Raffles e imponerle 700 años de cárcel; es decir que la lucha era claramente entre el inspector y Raffles, lo que desdice la promoción del programa.
Esta serie se distribuyó en México, Centroamérica y algunos países de Suramérica y hoy se pueden encontrar muchos programas en la Red. Algunas de las grabaciones que poseo, aparentemente nadie más las tiene, tales como: "Accidente del lunes", "Accidente en el Támesis", "Confecciones para caballeros", "Las trampas de Cárter" y otras más.
Como quiera que sea o es este asunto, los efectos de sonido y la capacidad de producción, ha superado el pasar de los años y aun hoy mantiene la magia de los sonidos producidos de modo artesanal. Por lo menos yo, no me canso de escuchar y de admirar una y otra vez la enorme capacidad de producción que nos hace formar en la mente, el escenario en que se desarrollan las producciones. Hoy, lamentablemente no pueden hacerlo los jóvenes por no haber heredado esta capacidad de imaginación.
*Etimólogo y lexicógrafo