Convencido del potencial que tiene Costa Rica para que los jóvenes emprendan y con la convicción intacta de que con estudio y perseverancia los sueños se logran, Walbin Sánchez, gerente general del Hospital San Rafael Arcángel, visitó DIARIO EXTRA.
Sánchez aprovechó el espacio para comentar su experiencia de vida, de cómo un niño de zona rural logró convertirse en médico y poner a caminar uno de los hospitales privados más importantes del país.
A continuación, sus apreciaciones.
¿Cómo inició su sueño por convertirse en médico?
-Fue muy curioso porque mi papá compró una finca en Barbilla de Batán. Allá cultivábamos cacao. También tenía ganado y otros cultivos. Eran tiempos muy difíciles y había que hacer de todo. Tanto mis hermanos como yo le ayudábamos a él. Cortábamos cacao, le ayudábamos con las vacas, pero en la escuela yo siempre andaba diciendo que quería ser doctor y mis compañeros se burlaban de mí, incluso gente del pueblo. Para esos años, y principalmente en las zonas rurales, la costumbre era que los niños terminaban siendo los ayudantes del papá, no tenían oportunidad ninguna, a mí lo que me correspondía era hacer lo que papá.
¿Qué pasó después?
-Yo soy el sexto de nueve hermanos. Los primeros cinco se fueron para San José y ahí me tocó ayudarle más a mi papá. Recuerdo que mi maestra de escuela les decía a mis papás que no podían dejar de mandarme a clases. Era de esas profesoras y profesores que se preocupaban mucho por los niños, más cuando ven mucho potencial. Al tiempo, y al ver que muchos de mis hermanos se habían ido, mi papá decidió vender la finca y se compró una casita en Los Ángeles de Santo Domingo de Heredia.
¿Entonces continuó sus estudios?
-Sí y me seguía la espinita de ser médico. Cuando estaba en cuarto año del colegio me di cuenta que había una muchacha que se había ido a Rusia a estudiar Medicina. Pregunté cómo y nadie sabía, entonces empecé a buscar becas, fui a la Embajada Americana y el guarda me hizo devuelto, pero seguí buscando.
¿Es parte de esa perseverancia que es vital?
-Exacto. Imagínese que yo fui a la Embajada francesa, pero tenía que pagar, no tenía ninguna oportunidad, pero seguí buscando. Fui a la Embajada española y tampoco.
¿Qué hizo entonces?
-Como no pude hice el examen de admisión y entré a Medicina en la Universidad de Costa Rica. El problema es que no tenía cómo estudiar ahí porque eso significaba dejar de trabajar. A mis 16, 17 años, yo cogía café, también le ayudaba a papá en algunos negocios. Teníamos una ventana de venta de comida y un bar.
¿Cómo resolvió?
-Cuando las puertas se cierran, siempre otras se abren. Recuerdo que alguien me contó que en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto estaban dando becas. Una de las opciones era Alemania, pero había que pagar 200 dólares al mes y no tenía oportunidad alguna, entonces vi una opción que era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que en ese momento era toda una potencia mundial.
¿Y se fue para Rusia?
-Sí, a mis 17 años estaba en un avión que iba para Rusia. Allá aprendí ruso y ucraniano. Recuerdo que llegué en 1984 y nos metieron en un edificio de 26 pisos en Moscú. Teníamos al frente una ciudad inmensa, no conocíamos a nadie. Fue un proceso muy duro, pero a la vez trascendental para mí. Logré cumplir el sueño de ese niño que corría por los potreros en Barbilla.
¿Cuánto tiempo estuvo allá?
-Estuve por 7 años, de 1984 a 1991.
¿Justo cuando terminaba la URSS?
-Sí. Viví ese proceso. Incluso la caída del Muro del Berlín. Eran tiempos convulsos, históricos y tuve la suerte de estar ahí.
¿Venía a Costa Rica?
-Sí, esa es una historia muy divertida. Yo aprovechaba las vacaciones de junio a septiembre, que eran de tres meses. Trabajaba un mes vendiendo ropa. Iba a otros países europeos y lo que traía lo comercializaba en Rusia. Guardaba para el tiquete a Costa Rica y también compraba cosas de Rusia, que las comercializaba aquí. Lo que no lograba vender al final lo rifaba (risas).
¿Cómo fue el regreso?
-Cuando me tocó volver fue muy difícil porque tenía que homologar mis estudios de Rusia a Costa Rica.
¿En qué sentido le costó?
-Para alguien que estudió en Rusia era difícil porque de alguna manera los términos médicos son similares en latín, pero las enfermedades, los síntomas, los medicamentos, los procesos químicos son diferentes, entonces yo lo que hacía era que leía mucho en español. Al final, con mucho estudio, esfuerzo, sacrificio y perseverancia en 1992 logré la homologación, y después me fui a trabajar a la Zona Sur.
¿Dónde trabajaba?
-Vivía en un pueblito que se le conoce como La Cuesta de Corredores. Allá estuve cuatro años. Trabajé mucho, era doctor del hospital, hacía consulta externa, era el médico de la guardia civil. También empecé a comprar palma aceitera.
Era todo un emprender, un empresario inquieto…
-Sí, viera que llegué a tener hasta 150 hectáreas de palma aceitera. Tenía novillos de engorde y todo eso me benefició mucho económicamente.
¿Después qué vino?
-Mi especialización. Igual que mi papá lo hizo en su momento, vendí todo y me vine para San José a hacer mi especialidad al Hospital Calderón Guardia.
¿Cómo fue ese proceso?
-Muy difícil porque son muy pocos espacios. Imagínese que éramos como 1.500 médicos generales. Hicimos un examen escrito, quedamos como 750. Para hacer la historia muy corta, solo había cuatro plazas y yo me gané una.
¿Cómo llegó hasta Liberia, donde actualmente está el Hospital San Rafael Arcángel?
-Con mi especialidad en ginecología, estuve como un año en el Calderón Guardia hasta que decidí irme para Liberia. Trabajaba en el hospital público y también tenía una consulta privada, me fue muy bien porque había muy pocos especialistas. Al quinto año de estar en el hospital público decidí salirme porque ya yo sabía qué era lo que ocupaba el cantón y era un hospital privado.
¿Cómo inició el proyecto del hospital que usted lidera?
-Todo empezó en el 2002. Compré la propiedad donde estaba ubicado un kínder. Lo remodelamos. Era solo un piso. Ya para 2006 teníamos 8 consultorios médicos, una farmacia y un laboratorio.
¿Cómo empiezan a expandirse?
-Debido a la gran demanda de medicina privada, se amplía la estructura con edificio de 3 pisos con 15 consultorios médicos, servicios de rayos X, TAC, densitometría ósea y ultrasonidos de alta resolución. Entre 2009 y 2013 empezamos la tercera etapa de expansión: Después de 4 años de operación del centro médico, se inaugura esta nueva etapa como Hospital Clínico San Rafael Arcángel, para complementar el servicio actual con salas de cirugía, hospitalización, emergencias 24/7 y más consultorios médicos para ampliar el servicio de especialidades médicas, muchas de ellas brindadas únicamente en nuestro hospital a nivel de Zona Norte.
En cuanto al servicio de emergencias, ¿cómo están?
-Muy bien. Es el único servicio de emergencias 24 horas, siete días a la semana, equipado para la atención oportuna de nuestros pacientes en la provincia de Guanacaste. Dentro de las fortalezas de nuestro servicio se encuentra la supervisión de un especialista en medicina de emergencias que a la vez posee estudios en ultrasonidos de emergencia para un diagnóstico más rápido y eficiente a la hora de diagnosticar y abordar al paciente. Una característica con la que cuenta el servicio de emergencias es un rol de médicos especialistas que residen en radio no mayor de 10 kilómetros del hospital dentro de las cuales destacan: ortopedistas, cirujano general, cardiólogo, urólogos, medicina interna, ginecólogos y otras especialidades, logrando una respuesta médica resolutiva inmediata.
¿Cuántos consultorios y especialidades tienen?
-Tenemos 33 consultorios médicos. Nuestro hospital brinda más de 35 especialidades médicas a través de más de 70 médicos especialistas.
¿Y las salas de cirugías?
-Están localizadas en el cuarto piso del Hospital San Rafael Arcángel. Cuentan con los estándares internacionales y un aire acondicionado de flujo laminar que nos garantiza una purificación del 99% logrando un ambiente controlado para la seguridad del paciente. Contamos con una torre de laparoscopía, para procedimientos mínimamente invasivos.
¿Y en números cómo andan?
-Desde 2013 a noviembre a 2020, hemos atendido 281.563 pacientes por diferentes médicos especialistas, además hemos realizado 2.646 cirugías con éxito, llevamos 281.563 noches de internamiento y 24.748 pacientes atendidos en nuestra área de emergencias con éxito.
¿Qué les dice a los jóvenes cómo usted que tienen sueños tan ambiciosos?
-Que no se rindan, Costa Rica tiene mucho potencial para emprender. Con estudio, perseverancia, todo se puede lograr.
EXTRADIRECTO
• Superación: Intacta
• Unión Soviética: Mi formación
• UCR: Mi segunda alma máter
• Hospital San Rafael Arcángel: Mi hijo
• Ginecología: Mi pasión
PERIODISTA: Marco Antonio González
EMAIL: [email protected]
Miércoles 17 de Marzo, 2021
HORA: 12:00 AM