Más indios que caciques y menos gasto
Editorial
Los movimientos en diferentes instituciones gubernamentales en búsqueda de la reducción del gasto llegaron tarde y en algunas siguen esperando sentados.
El discurso político de austeridad que pregonó incansablemente, durante más de una década, el partido de los últimos dos gobiernos no se asoma y la realidad del gasto es totalmente contraria al que prometía.
La situación económica que vive el país no está para lujos como jefaturas con salarios millonarios, que como ya es conocido en ocasiones superan los ingresos mensuales del presidente de la República.
Lo peor del caso es que muchos de estos burócratas tienen funciones o competencias que no llegan a la altura de su salario y, lo peor, hasta devengan sumas ostentosas ocupando puestos fantasma.
Para ser más específicos, y pese a que muchos sectores han criticado el manejo de puestos en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), recientemente se reveló que en esa entidad sobraban caciques.
Nadie se explica cómo existían tantos puestos de jefaturas que no tenían a quién girar instrucciones o para ser más claros: eran jefes solo de ellos mismos, pues en sus oficinas no tenían subalternos.
Bajo cualquier óptica no cabe duda de que no puede existir un cacique sin indios, o un rey sin un castillo y su pueblo que lo venere; o para estar más de moda, un influencer de redes sociales no existiría sin seguidores.
Es inconcebible que a la fecha se sigan desperdiciando recursos aportados por el sinfín de impuestos que nos obligan a pagar cada mes y que pareciera no son suficientes para nuestros gobernantes, ya que en sus planes a corto y mediano plazo contemplan seguir exprimiendo cada colón de los bolsillos del sector trabajador costarricense.
No hay que ser mezquinos generalizando al satanizar a todos los jefes de las diferentes oficinas de gobierno, pues la mayoría son profesionales en la rama a la que están asignados y cumplen a cabalidad las funciones que les ordena el aparato estatal.
Pero a los que se debe poner el ojo encima y con mucha insistencia es a los que pierden el tiempo en sus tronos a la espera de pluses inmerecidos, los cuales solo ingresan a sus arcas personales sin mover un dedo o girar una indicación, pues no tienen a quién dársela.
Este y el anterior gobierno fueron pioneros en abrir nuevas oficinas en muchos ministerios para “amparar sectores” desprotegidos, obligando a Hacienda a hacer un esfuerzo por pagar esas labores que en muchas ocasiones, pese a que eran necesarias, no eran la prioridad y en lugar de dar una bocanada de aire fresco a un país que se ahoga, solo le obstruyen la respiración para que acabe asfixiado con nuevos problemas.
La faja se debe socar por todo lado, hay que resolver cuanto problema legal haya la vista lo antes posible y promover más indios y menos caciques, pues ha quedado en evidencia que gran parte de la fuga de recursos se dispara por jefes sin subalternos y por pago de labores a profesionales externos, aunque el país gasta millones manteniendo a muchos en edificios con poco oficio.
Tal es el caso que DIARIO EXTRA dio a conocer a finales del año anterior con respecto a que varios diputados cuestionaron que en el ICE se desembolsen ¢113 millones para 47 abogados que conforman el área legal de la institución, así como el pago mensual de ¢262 millones en los mandos altos.
En esa ocasión se reveló que la presidenta ejecutiva, la gerente general y 8 personas más ganan de ¢2 millones a ¢4 millones más al mes que el propio presidente de la República.
Necesitamos urgentemente reducir gastos superfluos para ver si avanzamos un poco en esta tormentosa crisis.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Lunes 15 Marzo, 2021
HORA: 12:00 AM