Nombres ignorados, huellas borradas, méritos arrebatados...
Tinta con sentido
Son muchas más las mujeres que a lo largo de la historia han dejado huella y esta... ha sido borrada. La física nuclear Chien-Shiung Wu perdió el premio Nobel cuando dos de sus compatriotas, hombres, se atribuyeron el mérito de su trabajo. Rosalind Franklin comenzó a tomar fotografías de rayos X de la estructura del ADN y descubrió la doble hélice de este cuando era tan solo una teoría, sin embargo, fueron Watson y Crick, los hombres que recibieron el premio Nobel en 1962.
A Liz Meitner le fue arrebatado el premio Nobel y solo es recordada como “la madre de la bomba atómica”, cuando su mérito es haber estudiado el uranio y ser la primera en dar una explicación teórica sobre el proceso de “fisión” o la forma como dividir los átomos. Pocos saben que la primera programadora de ordenadores fue Ada Lovelace, matemática e investigadora que plasmó en sus escritos el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina.
En 1871, la defensa ante los tribunales de un hombre que robó a Margaret Knight la patente de su máquina fue que “ninguna mujer podría inventar una máquina tan innovadora”. Mientras Margaret trabajaba en una fábrica de bolsas de papel se dio cuenta que sería más fácil empacar si el fondo de las bolsas fuese plano; gracias a su experiencia pudo construir una máquina industrial que formara y doblara bolsas de papel con esta característica.
Hedy Lamarr, desarrolló junto a un músico su idea del “salto de frecuencia”, que es la razón por la que existen tecnologías como el Wifi y el GPS. Presentó su patente ante la Marina que en principio ignoró el estudio, para más tarde tomarlo de base para desarrollar su tecnología. Poco antes de la muerte de Lamarr se le otorgó el premio de la Electronic Frontier Foundation.
Katherin Johnson, Annie Easley, Dorothy Vaughan, Mary Jackson y Christine Darden, hoy ocupan el lugar que merecen en la historia gracias a una película que reveló como estas mujeres conocidas como las “computadoras humanas”, fueron las responsables de realizar los cálculos matemáticos que permitieron la llegada de la primera nave a la luna.
Es cierto que con orgullo reconocemos los nombres Silvia y Claudia Poll, Shirley Díaz y Yokasta Valle, pero pocos podrán relacionar el nombre de Katherine Switzer con el Maratón de Boston habiendo sido la primera mujer en correrlo o nombrar a Megan Rapinoe como la co-capitana de la Selección de Futbol de los Estados Unidos que ganó el Campeonato Mundial Femenino en el 2019.
Por otro lado, los nombres de Jesse Owen, Pelé o Keyor Navas nos suenan familiares, como también reconocemos a Einstein, Newton, Franklin Chan, Bil Gates o Steve Jobbs. Identificar, sin embargo, a mujeres que también se hayan destacado en la ciencia, la informática o el deporte no nos es tan sencillo. El nombre de Amighetti o Diego Rivera nos hace pensar en murales, no así el de Aurora Reyes, Elena Huerta, Rina Lazo, Fanny Rabel y otras tantas muralistas cuya obra se desconoce.
Los aportes de la mujer se pueden encontrar en muchos campos en la cocina de la casa con la invención la nevera eléctrica, la lavadora de platos, la cafetera de filtro, el tostador de pan y hasta el humilde trapo de piso; en la medicina con la invención de la jeringa, el láser para la corrección de la vista y el antibiótico para hongos o en el cuarto de juegos con el Monopoly y la Barbie.
Y si de seguridad hablamos, encontramos que la máscara de gas moderna, la escalera de incendios, las cámaras de seguridad, el bote salvavidas y las bengalas de emergencia fueron inventadas por mujeres. Henry Ford es recordado por sus autos, pero fueron las mujeres las que pusieron en los autos los limpiaparabrisas y la calefacción. La fotocopiadora, la máquina de hacer helados, el cierre hermético, horno eléctrico, el envasado al vacío también han sido contribuciones de la mujer al mundo moderno...y pocos lo saben.
En este mes en que celebramos el Día de Mujer destacamos los avances, pero no olvidemos que la igualdad y la equidad solo estarán más cerca cuando se dejen de arrebatar méritos, cuando por igual se reconozcan los aportes, cuando los libros lo mismo mencionen a Hypatía que a Pitágoras y en las aulas se enseñen los nombres de aquellas mujeres que han hecho historia y merecer ser recordadas.