Momentos de dolor y desesperación
Editorial
En estos días, cuando miles de personas se suman al ejército de desempleados porque los cesan a causa de la crisis provocada por el Covid-19, que tiene a muchas empresas al borde de la quiebra al no poder enfrentar sus obligaciones financieras, somos testigos de las consecuencias de la pandemia en la población.
En los últimos meses la gente ha perdido la tranquilidad y hemos visto casos de violencia entre parejas, que se insultan y se van a los golpes, así como el del trailero que agredió a un conductor y el de la señora que les echó el carro encima a unos ciclistas.
A veces el estrés, la falta de dinero al no conseguir un empleo y tener la presión de ser la única fuente de ingresos del hogar llevan a algunos a la frustración, que a la vez los hace tomar malas decisiones, de las que luego se arrepienten.
Muchas personas son tentadas a diario por el crimen organizado, que les ofrece ganancias rápido y fácil si acceden a ingresar al mundo del robo, las drogas y el sicariato, por eso es necesario pensar con cabeza fría antes de tomar una mala decisión.
A diario vemos cómo cientos de personas que tenían un empleo formal pasaron a la informalidad con tal de sobrevivir y llevar el alimento a su hogar. A la vez somos testigos de la proliferación de ventas de comida, ropa y accesorios por catálogos en la internet.
Lo anterior sin contar el aumento de motorizados y ciclistas que se ganan la vida transportando mercancías entre quienes venden y quienes compran, manteniendo activo el comercio. Todo esto está muy bien, ya que la gente a través de un trabajo honrado lleva al pan a su mesa.
Pero a la vez vimos un incremento en el número de personas que caen en las garras de las drogas, ya sea en la venta o el consumo. Esta situación ha llevado a más muertes y lo más doloroso es que son jóvenes de 15 a 35 años que al igual que otros pudieron buscar una mejor opción, sin llegar al punto de perder la vida.
Algunas películas incitan a los jóvenes a consumir sustancias prohibidas para evadir la realidad que enfrentan en el hogar o los estudios. De esa manera algunas venden la idea de que el chico más popular es aquel que tiene el mejor auto, el tatuaje más llamativo o más dinero. Los jóvenes, que están en proceso de formación de su personalidad, imitan esos patrones porque creen que es la manera más fácil de obtener los bienes que anhelan.
Debemos saber que no es fácil tener todo de un día para el otro si no trabajamos arduamente en el marco de la legalidad porque existen otras formas de conseguir dinero fácil y rápido, pero exponiendo nuestra vida o la de nuestros familiares.
La pérdida de valores por la influencia de las redes sociales, la no obligatoriedad de las clases de religión y el hecho de crecer en hogares disfuncionales, con principios morales débiles, hacen que nuestra juventud no muestre respeto por los adultos y más bien se sienta empujada a robar o matar porque pierde el temor a Dios.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Viernes 12 Marzo, 2021
HORA: 12:00 AM