Para trenes el tiempo
Editorial
¢20 mil millones, eso costaron las nuevas unidades del tren que transitará por la Gran Área Metropolitana en pocos meses, si primero se hacen los ajustes correspondientes.
Pero como todo en este país, los encargados de realizar la planificación del proyecto de compra de las unidades e implementación extrañamente se quedaron cortos al tomar las medidas.
Es toda una odisea poner a operar las máquinas, que trajeron de China en barco y las anunciaron con bombos y platillos. Son inservibles en nuestras vías férreas.
Resulta que ante la falta de previsiones el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) debió invertir de manera relámpago más de ¢125 millones para readecuar las líneas porque cuando pidieron los vagones no se percataron que no eran aptas.
En medio de la noche y cuando los ciudadanos estaban metidos en sus casas por la restricción vehicular, el personal de la entidad salía a hacer obra de carpintería para ponerlos a operar.
Qué raro es todo esto, pues la presidenta ejecutiva Elizabeth Briceño dijo desde hace dos años que todo estaba listo, que los nuevos trenes fueron paramétricamente analizados, que los ingenieros sudaron la gota gorda para realizar los estudios y pedir al fabricante lo que el país necesitaba.
Ahora resulta que no fue así y tras que las vías no eran aptas para los millonarios aparatos, los vagones chocan con cables del tendido eléctrico, lo que evidencia la incompetencia del Incofer y su personal experto, pero ante todo la falta a la verdad de la funcionaria.
Si realmente todo estaba listo para poner a funcionar el flamante tren, entonces cómo es que nada estaba ajustado, cómo es que no se percataron de tales fallos y lo peor es que le mienten al pueblo.
Hoy, vistas las imágenes de operarios de la entidad alzando el cableado eléctrico con una varilla para que la unidad pasara por una calle en Heredia, sale la señora Briceño a decir que esos cables son nuevos y cuando hicieron las pruebas no estaban ahí, lo que muchos lugareños desmintieron porque nunca vieron ni un ejemplar de cartón a tamaño escala pasar por esas líneas.
Este gobierno no para de inventar, de hacerles bolas a los ciudadanos y ocultar la verdad. Nadie está en contra de progresar en asuntos de movilidad, pero lo cierto es que lo que hacen con la mano lo borran con el codo.
La transparencia y el orden ante todo, pero esto de gastarse semejante cantidad de fondos públicos sin previsiones es un relajo. De mano en mano se perdió un elefante.
En Costa Rica las entidades están acostumbradas a jugársela, no saben de planificación, no conocen los que es la administración de proyectos y menos la gerencia, por eso estamos dando tumbos en cada obra, en cada compra, y eso es inoperancia por dondequiera que se le mire.
No solo es el tren de ¢20 mil millones, que no se los come un burro en pasto en un año, es la compra de mascarillas por $4 millones o $5 millones, en un edificio legislativo plagado de falencias, unas carreteras que cuestan años y sumas multimillonarias que no duran en buen estado ni un quinquenio y así una lista interminable de desaciertos.
Conocedor de todo esto, el gobierno insiste en que hace bien las cosas. Trata de meter gato por liebre e intentar hacernos creer que todo estaba listo para los trenes chinos, que son el peor de los errores.
PERIODISTA: Redacción Diario Extra
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Sábado 06 Febrero, 2021
HORA: 12:00 AM