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Vida

Beneficios de tener plantas de interiores

Aunque persiste la creencia de que es peligroso dormir en una habitación con plantas, esto  es falso, pues aunque  estas respiren, no nos llegan a robar todo el oxígeno.

Lo que sí parece ser más certero son los beneficios de tenerlas en la casa por motivos que les contamos a continuación. 

• Purifican el aire: Como sabemos, por medio del proceso de la fotosíntesis, las plantas absorben el dióxido de carbono del ambiente y lo transforman en oxígeno, lo que a su vez, complementa el proceso respiratorio de los humanos, quienes usamos oxígeno y exhalamos dióxido de carbono. Así, nuestras verdes amigas mejoran la calidad del aire que tenemos en el interior de nuestro hogar.

• Pueden reducir el estrés: En nuestro proceso de evolución como seres humanos, nos desarrollamos en un ambiente natural rodeados de abundantes plantas. Sin embargo, la vida moderna muchas veces nos limita y nos aísla de la vegetación, lo cual puede alterar nuestro balance natural. Así, uno de los mayores beneficios de tener plantas en la casa es que nos brinda un ambiente relajante, sobre todo si las observamos desarrollarse, crecer y florecer.

• Ayudan a respirar mejor: Como parte de su naturaleza, las plantas brindan humedad al ambiente. Esto es muy beneficioso para reducir los niveles de sequedad y partículas de polvo en nuestro hogar. De esta manera, se puede contribuir a evitar problemas respiratorios como la tos.

• Disponibilidad de especias y remedios naturales: Siempre es posible encontrar una esquina cerca de la ventana o algún lugar con suficiente iluminación para dejar crecer plantas que podemos usar para condimentar nuestras comidas o utilizar para remedios naturales, como romero, albahaca o aloe.

• Reducen la electricidad estática: Debido a su capacidad de generar humedad en el ambiente, las plantas pueden ayudar a disminuir la electricidad estática, la cual se ve incrementada en ambientes secos. Entonces, al disminuir la estática, se evitan esos efectos molestos que se presentan en un ambiente en el que la electricidad no fluye adecuadamente.

• Beneficiosas para personas con depresión: Tener mascotas ayuda a quienes enfrentan un trastorno depresivo. De forma similar, estar al cuidado de plantas brinda un propósito, algo muy útil también para quienes enfrentan episodios de depresión. Regar las plantas, abonarlas y verlas retoñar o florecer es un proceso sumamente terapéutico.

Algunas de las causas más frecuentes por las que las plantas de interior no sobreviven son las siguientes.

• Falta de luz: Como norma general, las plantas de interior han de colocarse cerca de una ventana, balcón, vidriera o galería; con luminosidad suficiente para realizar su función más vital: la fotosíntesis.

Si no fuera así, y mientras les quede energía, las plantas buscarán la luz desesperadamente; alargando sus tallos de forma anormal y produciendo hojas de mayor calibre. Pero este mecanismo no siempre las librará de su contratiempo, y de inmediato podrías ver síntomas más graves. Así que colócalas en un lugar bien iluminado: cerca de una ventana o donde sea que haya más luz. Solo debes evitar que ésta incida directa sobre las plantas, es primordial, pues los rayos del sol no deben tocar nunca las hojas o se quemarán. Éste es otro error frecuente que debes tener en cuenta.

• Exceso de agua: Al tenerlas dentro de casa, necesitan un riego menos frecuente, así que si estamos acostumbrados a hidratar en abundancia las plantas del jardín o la terraza cuando llega el verano, para después reducir de forma notable la frecuencia al acercarse el invierno. Debe ser así, es lo correcto, por efecto de la intemperie. Pero las plantas de interior se encuentran más protegidas y aunque se debe aumentar la dosis de agua en la época de más calor, no debes hacerlo en menor medida de lo que se esperaría en una planta de exterior.

Si no estas convencido de cuándo hacerlo, entonces palpa la humedad de la tierra, así aclararás tus dudas. No riegues si aún no es necesario.

Asegurar el riego adecuado se hace imprescindible con ciertas especies nada tolerantes a la pudrición.

Para ayudarte, en estos casos escoge macetas cerámicas o de otro material transpirable, así como un sustrato ligero y bien aireado.

Puedes regar por arriba, de la manera tradicional, procurando siempre no mojar más que la tierra. Hay plantas muy sensibles a los hongos y a las pudriciones del cuello.

Ten siempre la precaución de comprobar el buen drenaje de los recipientes. Los típicos platitos bajo los tiestos, repletos del agua sobrante, son otro clásico de mortandad; vacíalos después de haber cumplido su función.

También puedes llenarlos con grava o piedrecitas, para que el agua no esté en contacto directo con la maceta. Esto es incluso aconsejable en algunas circunstancias: con ambientes muy secos (por culpa de la calefacción) o con las plantas más sensibles.

• Falta de humedad ambiental: El anterior consejo es muy apropiado para ciertas plantas de interior. Las plantas adoptadas en nuestras casas son especies en su mayoría tropicales, que gustan de un alto índice de humedad.

Es evidente que las condiciones en una vivienda distan mucho de simular el trópico, pudiendo las plantas aquejar algunos inconvenientes. Las hojas con puntas secas es el síntoma más habitual. Pero lograrás evitarlo con algo de cariño. Las pulverizaciones frecuentes suelen funcionar: procura mojar solo las hojas (evita tocar las flores).

Y si no dispones de demasiado tiempo; recuerda que siempre te queda la opción del plato con grava, arcilla expandida u otro elemento que aísle la base de la maceta del agua que contendrá. El líquido se irá evaporando lentamente, aportando entorno a tu planta una humedad beneficiosa.

• Temperatura adecuada: Los cambios bruscos de temperatura o las corrientes de aire son otro problema habitual para las plantas de interior, que suponen con frecuencia la pérdida de sus hojas.

• Cambio de maceta: El trasplante a una maceta mayor se hará inevitable con el crecimiento de la planta, no es bueno que las raíces se encuentren apretadas: tienden a enrollarse, al buscar cómo crecer, y acaban por ocupar todo el espacio, quedándose sin aire.

También al principio, recién adquiridas, es conveniente el paso a un recipiente más grande. Utiliza un sustrato adecuado: normalmente vienen con una base de turba, poco nutritiva y que si dejamos secar cuesta de volver a hidratar.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Lunes 17 Junio, 2019

HORA: 12:00 AM

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