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Opinión

¿Quiénes son ellos?

José Francisco Monge Masís*

Si hacemos una meditación con profundidad nos lleva a comprender que no existe un “yo” separado de nada, ni de nadie, como nos lo hace creer el ego individual o el colectivo. Por el contrario, “yo soy tu” y “nosotros somos ellos”, desde cualquier ángulo que lo veamos, incluyendo el ámbito penitenciario. ¿Quiénes son ellos? No son otros, somos nosotros mismos.

Es de suma importancia el análisis que al respecto hace Thich Nhat Hanh, sobreviviente de la Guerra de Vietnam, acerca del sufrimiento, la compasión y la comprensión, desde el punto de vista del comportamiento de un ser humano que ha vivido las consecuencias mismas de la sociedad y luego es señalado como delincuente o criminal por la misma comunidad.

Si vemos la cadena perpetua o la pena de muerte como fin intimidatorio, Thich expresa: “…si observamos la pena de muerte a la luz del cosurgimiento interdependiente, vemos que un castigo tan extremo no tiene lógica alguna. Una persona comete un crimen atroz a causa de las semillas que ha heredado de sus ancestros y las semillas que han sido sembradas en esa persona en el transcurso de su vida, entre otras cosas. Ha sido expuesta a diversos ambientes, y sus padres, hermanos, amigos, educadores, autoridades y sociedad no han hecho lo necesario para ayudar a transformar las semillas no beneficiosas que ha recibido. 

La maduración de esas semillas ha creado en ella una fuerza tremenda que la ha llevado a matar, a violar o a cometer otros grandes crímenes.

Si creemos que lo único que podemos hacer con esa persona es confinarla de por vida a una celda o matarla, estamos manifestando nuestra impotencia colectiva, hemos sido derrotados como sociedad. Debemos observar profundamente las causas y condiciones que hicieron que ese criminal sea como es, a fin de poder hacer brotar un corazón compasivo y contribuir a transformar sus semillas no beneficiosas, y las de nuestra conciencia colectiva…”.

Thich, quien es un escritor de Vietnam del Sur, hace un parangón entre el ser humano y cualquier elemento de la naturaleza expresando con énfasis la interdependencia de todo y todos, o sea “… que una cosa solo puede aparecer en una relación de dependencia de otra. La flor aparece dependiendo de la semilla, las nubes, la lluvia, el suelo y el calor del sol. Todas estas cosas son diferentes de la flor, pero la flor depende de ellas para existir…”.

Cuando el Maestro de maestros en una historia bíblica dijo que “…cuando le diste de beber a un sediento, de comer a un hambriento, le diste abrigo a un harapiento, visitaste a un enfermo”, o fuiste a visitar a un privado de libertad, siempre lo hiciste con Él, lo expresó con el fin de que tengamos una visión profunda de ese cosurgimiento interdependiente, tanto en la dimensión material como en la espiritual. Todos formamos parte del todo y el todo está en cada una de sus partes. No existe el yo y el no yo.

Son las creencias engañosas del ego basadas en la separación las que nos producen ira, rencor, egoísmo e infelicidad para derivar al final en sufrimiento. Ayudemos a nuestros semejantes a abonar las semillas del bien para que llegue el despertar y evitar que la mala hierba no crezca en su jardín mental, haciéndolo sufrir.

“El ser humano no es nuestro enemigo”, finaliza Thich Nhat Hanh, para que meditemos con profundidad en el papel que debemos representar en la sociedad y de esa manera darle respuesta a la pregunta ¿quiénes son ellos?

 

*[email protected]

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

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Lunes 11 Febrero, 2019

HORA: 12:00 AM

CRÉDITOS: José Francisco Monge Masís*

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