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Vida

¿Qué debo saber sobre el ayuno?

Detener la ingesta de alimentos por un periodo determinado puede generarle muchos beneficios a su sistema digestivo, sobre todo si sufre problemas intestinales.

Una nueva investigación publicada en la revista “Cell Stem Cell” ha descubierto que el ayuno pone en marcha la regeneración de las células madre en el intestino, una función natural que nuestro cuerpo pierde a medida que envejecemos, por lo que las infecciones gastrointestinales y otros problemas intestinales pueden convertirse en padecimientos crónicos a largo plazo, ya que perdemos la capacidad de regenerarlas naturalmente y son la fuente de todas las células nuevas en el intestino.

Pero los investigadores han descubierto que un ayuno durante 24 horas puede impulsar el proceso incluso cuando se tiene más de 60 años, ya que, una vez concluido, nuestras células comienzan a descomponer los ácidos grasos en lugar de glucosa o el azúcar en la sangre, y este cambio metabólico es suficiente para comenzar la regeneración de las células madre, encargadas de mantener el revestimiento del intestino, y que normalmente se renuevan cada cinco días más o menos. 

El proceso es vital después de una lesión o de infecciones, ya que ayuda a reparar los daños, pero esta capacidad de renovación disminuye a medida que envejecemos.

 

¿QUÉ ES AYUNO?

Ayunar, en el sentido clásico, es dejar de comer, pero se debe hacer correctamente, para que, de esta manera, incremente su pérdida de grasa, niveles de energía, saciedad, calidad de sueño y salud en general.

En simples términos, su cuerpo detecta la ingestión de alimentos como una señal que le indica que es de día -hora de movilizarse, estar alerta, y despertar-; mientras que, por otro lado, al ausentarse la alimentación en conjunción con la reducción en la iluminación -cosa natural al acercarse la noche, el organismo responde al incrementar hormonas y neurotransmisores que facilitan el descanso y relajación- comprende la hora de intimar, tranquilizarse, y dormir.

La hormona primaria que señaliza al organismo del anochecer es la melatonina, esto mediante el incremento en su producción al decaer la intensidad y tipo de iluminación.

No obstante, la melatonina, además de ejercer efectos de somnolencia y relajación tras su activación, también afecta otras hormonas y enzimas como la ghrelina, Glut4, y la insulina, responsables de regular la ingestión, partición, y asimilación de nutrientes -especialmente de la glucosa proveniente de carbohidratos-.

En palabras de los autores de este estudio: “Encontramos que comer entre las 8 a.m. y las 2 p.m. seguido de un ayuno diario de 18 horas mantuvo los niveles de apetito más nivelados a lo largo del día, en comparación con comer entre las 8 a.m. y las 8 p.m. -lo que hace la media de la población americana-”.

“Estos hallazgos preliminares sugieren por primera vez en humanos lo que hemos visto en modelos animales -que el momento de comer durante el día tiene un impacto en nuestro metabolismo-”.

 

¿CÓMO AYUNAR CORRECTAMENTE?

La manera correcta de ayunar intermitentemente puede no ser la más práctica -brincarse el desayuno y comer mucho en la cena-, pero sí la más saludable.

La más simple y efectiva recomendación es comer la mayor parte de su meta calórica cuando el sol está en su mayor exposición -al mediodía- y reducir -y óptimamente evitar- la ingestión de alimentos cuando el sol se oculta -y con él la iluminación natural-.

No obstante, si por motivos de practicidad, saciedad u ocupación necesita tomar una decisión entre brincarse el desayuno temprano -ej. a las 8 a.m.- o la cena -ej. no comer nada después de las 4 p.m.-, se recomienda optar por la segunda opción. Esto debido a que, para optimizar la función de su ritmo circadiano, brincarse la cena y no el desayuno será por mucho su mejor elección.

Por otro lado, es de suma importancia que, independientemente de su esquema de alimentación, jamás comience su periodo de ayuno después de entrenar o, lo que es lo mismo, siempre ingiera algún tipo de alimento alto en proteínas (20-40 g) post entrenamiento. Por lo que, si está obligado o prefiere entrenar por la tarde/noche, tendrá que cenar -aunque sea un batido proteínico antes de irse a acostar-. No obstante, trate de reducir/evitar los carbohidratos y limitar su consumo de proteínas a 20-40 g en esta comida, esto claro, para disminuir los posibles efectos perjudiciales sobre su ritmo circadiano -y, por ende, en su calidad de sueño- que el alimentarse antes de irse a acostar puede suscitar.

Sin importar el tipo de dieta que lleve, el esquema de alimentación que implemente, o la fase de recomposición corporal en la que se encuentre, evite comer comidas pesadas por la noche -especialmente en carbohidratos- y, preferentemente, mínimo 3 horas antes de irse a dormir. Recuerde consultar con su médico y un nutricionista antes de efectuar cambios drásticos en su dieta.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Jueves 24 Mayo, 2018

HORA: 12:00 AM

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