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Opinión

¡¢720 millones por hora! ¡¢17.280 millones al día!

Albino Vargas Barrantes*

¡Déficit fiscal! ¡Déficit fiscal! ¡Déficit fiscal! Y su contracara: ¡Contención del gasto! ¡Contención del gasto! ¡Contención del gasto...! A toda hora, todos los días, todos los medios, toda la clase política… Nos han convertido en una sociedad “monotemática”. Nuestro mundo empieza, trascurre y termina en la ideológica dicotomía déficit fiscal-contención del gasto.

Desde nuestro lado de la acera y, como es lógico suponer, no podemos mirar para otro lado; y, como ya harto demostrado está, tenemos que seguir insistiendo todas las veces que nos sea posible, en nuestra propia perspectiva del déficit fiscal y de la cantaleta de la contención del gasto.

¡Demostrado está! El robo de impuestos, la evasión tributaria pura y dura, la inmoral elusión y todo lo similar relacionado con ello rondan, anualmente, los 8,2 puntos de Producto Interno Bruto (PIB). Como cada punto PIB es de unos 350 mil millones de colones, cada hora que pasa el fisco deja de percibir 332 millones de colones y, por día, casi ¢8 mil millones.

¡Demostrado está! El sistema de exenciones y de exoneraciones impositivas, el cual data en algunos casos desde los años 40 del siglo pasado (según lo ha indicado la nueva jerarca máxima del Ministerio de Hacienda), representa casi 6 puntos porcentuales de PIB al año. Esto significa unos 243 millones de colones por hora y casi 5.900 millones de colones por día.

¡Demostrado está! El principal disparador del gasto público, en la actualidad, es el pago de intereses de la deuda pública. Esto es tan grave que hablamos de unos 145 millones de colones por hora, lo que representa diariamente unos 3.500 millones de colones, cada 24 horas.

¡Sumemos! ¢332 millones por hora, producto del robo de impuestos; más ¢243 millones por hora, producto de exenciones y exoneraciones; más ¢145 millones por hora de pago de intereses de la deuda pública. 

Estos tres rubros fiscales, al sumarse, nos dan la enorme cantidad de ¢720 millones por hora que deberían estar en las arcas públicas pero que, por una complejidad y suma de factores, no es así.

Entonces, diariamente, por una u otra razón, las finanzas del Estado sufren una especie de sangría cotidiana de ¢17.280.000.000 (17 mil 280 millones de colones cada 24 horas).

Quienes adversan el empleo público (algunos exhiben ya hasta una insania perversa al respecto), no solamente ignoran, se burlan y descalifican los números anteriores; sino que no desean que el tema se ponga en una eventual mesa de diálogo nacional, o que no se esgrima en el debate público en desarrollo sobre el delicado asunto del déficit fiscal.

Por el contrario, enfermizamente insisten en el tema de la contención del gasto, pero sin la más mínima puntualización y/o especificación en relación con cuáles áreas, ámbitos, espacios o rubros institucionales deben sufrir esa contención del gasto.

¡Por supuesto que debe hacer contención del gasto; sin embargo, a la vez, sobran argumentos para mostrar que ello puede ser contraproducente, por un lado; y, por otro, que más bien se debe aumentar la inversión pública para la inclusión social, pues no es fuente generadora de lucro privado atender el crecimiento de la desigualdad y, por ende, de la inseguridad en todos sus órdenes.

El “combo fiscal” actualmente en desarrollo (expediente legislativo No. 20580), no contiene disposiciones de ningún tipo que ataquen esas tres fuentes de sangría cotidiana de las finanzas públicas, con la profundidad y decisión que requiere la magnitud del déficit fiscal, según la visión económica hegemónicamente dominante. 

Es sumamente irresponsable tramitar dicho proyecto de ley sin atender los problemas estructurales que son la base del principal sustento del déficit fiscal. Es de tal magnitud la naturaleza de dichos problemas que el anterior Ministro de Hacienda se dejó decir que este proyecto 20.580, “combo fiscal” no alcanzará para enfrentar un déficit fiscal del 7.1 % del PIB (según se espere que esté en esta cifra al terminar el presente año 2018); y que, por el contrario, en el corto plazo habrá que tramitar otro paquete de impuestos, otro “combo fiscal”.

El “aterrador” déficit con el cual se nos atormenta como sociedad todos los días, es del 7,1 %. PIB. Por el contrario, nosotros sí nos aterrorizamos con 8,2 % de evasión impositiva, con 6 % PIB de exenciones-exoneraciones; con 4% PIB intereses de la deuda. 8,2 % + 6 % + 4 %, igual a 18,2 puntos porcentuales del PIB.

Esta es la cuantía del fuerte de la sangría fiscal en estos momentos, es decir, dos veces y media el “fatídico” 7,1 % del déficit fiscal con el cual viven agrediéndonos psicológicamente a diario, con esa campaña de miedo similar a una especie de terrorismo ideológico.

Definitivamente, sin un diálogo político-social de amplio espectro, como reiteradamente lo vienen planteando los sindicatos, junto al cooperativismo, este grave problema nacional no será atendido en su real dimensión. El “combo fiscal” apuesta a un cortoplacismo irresponsable y, además, cargado de injusticias y de inequidades. Parece que La Democracia de la Calle deberá expresarse nuevamente en tal sentido.

 

*Secretario General Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

 

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Miércoles 16 Mayo, 2018

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