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Opinión

Insensato denigrar a la mujer

Sandra Piszk Feinzilber*

Ninguna mujer debería ser víctima de malos tratos, agresiones, violencia física o cualquier otro trato inhumano o degradante. Aunque esta aseveración parece obvia, la realidad nos muestra que, como sociedad, tenemos mucho que avanzar por erradicar las malas prácticas que llevan a discriminar a las mujeres y, más aún, aquellas que las condenan a una vida de humillaciones o incluso a una muerte a manos de sus parejas sentimentales.

La cultura del machismo está aún hoy muy arraigada en Costa Rica. Lo observamos no solo en casos evidentes de agresión, sino también en estereotipos en el ámbito del hogar, los centros de trabajo y la vida social, que llevan a demarcar los mal llamados roles de género, muchas veces respaldados por la televisión y la pauta publicitaria.

Aún hoy, en pleno siglo XXI, es común escuchar cómo se cuestiona a una mujer que ha sobresalido en el ámbito laboral, político, académico o deportivo con insinuaciones o aseveraciones relacionadas con algún tipo de favor de carácter sexual para lograr ascender. Con ello, se niegan las capacidades personales, porque, a los ojos de una parte de la sociedad que no está a la altura de los tiempos, escalar en dichos ámbitos no puede ser por esfuerzo, sino a cambio de “algo”.

Si hablamos del ámbito salarial, aún hoy existe plena evidencia de que, contrario a lo que establece la Constitución Política, “igual salario para igual trabajo” independientemente del género, lo cierto es que las mujeres ganan alrededor de un 27% menos que los hombres sin importar el nivel académico ni las funciones que desempeñen. Ello, a pesar de que, en el ámbito internacional, se ha ratificado el convenio 100 de la Organización Internacional del Trabajo, relativo a la igualdad de remuneración entre la mano de obra masculina y la mano de obra femenina por un trabajo de igual valor (1951). Todo esto sin tomar en cuenta la doble jornada que asume la mayor parte de las mujeres en sus hogares.

La historia ha demostrado dentro y fuera de nuestras fronteras que las mujeres hemos tenido que luchar a brazo partido por garantizar nuestros derechos. Derecho a la educación, derecho al trabajo digno, derecho al voto, derecho a participar en política, derecho a un ambiente libre de discriminación, violencia u hostigamiento sexual y muchos otros más.

Continuar las luchas por garantizar una sociedad cada vez más equitativa e igualitaria para hombres y mujeres es un imperativo ético, social, económico y cultural del siglo XXI, por lo que resulta indignante y ofensivo que sea alguien que pretende ocupar el más grato honor que puede alcanzar un costarricense, como lo es la Presidencia de la República, quien realice comentarios que vienen a denigrar a las mujeres.

Es por ello que los comentarios realizados por el candidato presidencial Juan Diego Castro en días pasados, en relación con favores sexuales como medio para el ascenso laboral de las mujeres en el Poder Judicial hace unos 20 años, resulta una bofetada no solo para las mujeres que trabajan en dicho lugar, sino para todas las mujeres del país y para la sociedad costarricense en su conjunto.

El señor Castro, como abogado y como ciudadano, si como dice conocía de alguna situación de esta naturaleza, su obligación era haberlo denunciado. Pero, además, porque hace más o menos 20 años se desempeñó como Ministro de Justicia y de Seguridad Pública, ambos altos cargos que debió haber honrado defendiendo a las mujeres de este país, más aún cuando en ese mismo periodo se aprobó una Ley contra el Hostigamiento Sexual en Costa Rica.

No son de recibo sus declaraciones ofensivas. No es de recibo que se haya quedado callado, en caso de ser cierto, y menos aún, no es de recibo que denigre a la mujer costarricense como arma política.

Lo menos que esperamos es una disculpa y un cambio de actitud en su comportamiento populista y violento para hacer política. Costa Rica no merece aspirantes presidenciales que atenten contra la honra de la ciudadanía y contra la misma institucionalidad nacional.

 

*Diputada Partido Liberación Nacional

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Viernes 12 Enero, 2018

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