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Espectáculos

A mi hija recién nacida le está saliendo leche

Leche de brujas

Es relativamente común que, en los días posteriores al nacimiento, algunos niños presenten una especie de inflamación en el área del seno, acompañada de la salida de un líquido claro similar a la leche. Este es un fenómeno muy conocido por madres y abuelas, pero toma por sorpresa a los padres primerizos, sobre todo a quienes no cuentan con el asesoramiento de los familiares.

Su presencia está documentada desde la antigüedad, y era motivo de múltiples conjeturas. Algunos pueblos, ante la sorpresa y el temor, la llamaban “leche de brujas”, con lo cual le daban una connotación negativa, al relacionarla con hechizos y conjuros. Se la consideraba una señal de mal presagio cuando ocurría en los niños varones, y un signo de buen augurio cuando sucedía en las niñas.

En realidad, esta secreción láctea en los recién nacidos responde a un mecanismo hormonal que hoy la ciencia ha dilucidado con detalle. Recordemos que, en el último trimestre del embarazo, el cuerpo de la madre se prepara para enfrentar el parto e iniciar los mecanismos de alimentación del infante. Para ello, comienza a generar una serie de hormonas que le permitirán desencadenar el nacimiento y empezar la producción de la leche materna a gran escala. 

Estas hormonas de la madre pasan a través de la placenta al torrente sanguíneo del bebé dentro del vientre, y todavía persisten por varios días después del nacimiento. Por lo tanto, actúan directamente sobre las glándulas mamarias del niño y estimulan los acinos que elaboran la leche, con lo cual aumenta el tamaño de la glándula y, en muchos casos, se hace evidente la salida de pequeñas cantidades de secreción.

En la mayoría de los casos, la cantidad de líquido expulsada es poca, pero en ocasiones puede ser copiosa y abundante. Su aspecto varía. El característico es parecido a la leche. Otras veces es una especie de agua transparente, o similar al calostro o al suero lácteo. 

En general, la secreción y el aumento mamario suceden con la misma frecuencia en niños y en niñas y suele presentarse en ambas glándulas. Sin embargo, es frecuente cierta asimetría, es decir, que una de las dos glándulas del infante esté más hinchada y produzca más líquido. 

Existe la falsa creencia popular de que ese material lechoso debe extraerse, y muchas familias exponen al bebé a masajes dolorosos, los cuales no van a disminuir la secreción. Por eso, es fundamental evitar la manipulación de la zona, sobre todo porque las molestias y la secreción son transitorias y usualmente no se prolongan más allá de la primera o segunda semana de nacido.

La presencia de dolor constante, enrojecimiento o signos de infección o cuando la secreción se prolonga más allá de las dos semanas debe ser motivo de consulta, así como otras manifestaciones que preocupen o generen dudas.

Es importante enfatizar que la salida de esta leche no tiene ninguna repercusión o consecuencia inmediata o en el futuro. Estos cambios son totalmente normales y hoy forman parte de la fisiología hormonal del recién nacido.

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

CRÉDITOS: Dr. Mauro Férnandez • Sexólogo

EMAIL: [email protected]

Lunes 19 Junio, 2017

HORA: 12:00 AM

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