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Vida

Sexo por afecto… mejor no

La forma de entrar en una relación lo determina todo, pues de ello va a depender en mucho su crecimiento o inminente fracaso, pues entras en una relación porque estás enamorado o eso es lo que quieres creer, pero el problema está en que tanto el miedo a la soledad como el temor a perder a la persona, no que amamos, sino que necesitamos provocan que, en ocasiones, terminemos intercambiando sexo por afecto. Algo que lejos de beneficiarnos, puede hacer que nuestra autoestima se vea aún más perjudicada, ya que los demás no nos aportarán lo que realmente nos falta.

Muchas personas mantienen relaciones sexuales sin en verdad apetecerles, mientras otras se acuestan con alguien en la primera cita por miedo a que no la vuelvan a contactar.

Le otorgamos tanta importancia al otro que hasta nos “vendemos” de alguna manera para conseguir algo de lo que creemos que carecemos.

No nos damos cuenta de que de esta manera nos exponemos a que nos hagan daño, algo que suele suceder.

Creemos que somos carentes, que no somos abundantes, y por eso buscamos que otros nos completen y nos llenen, aunque eso signifique intercambiar sexo por afecto.

 

¿Acaso es esto amor?

 

Cuando intercambiamos sexo por afecto, no es amor sino una que en realidad es una necesidad. Buscamos algo que no tenemos y es fruto de una herida, algo que nos duele y que no sabemos que podemos sanar por nosotros mismos.

Siempre tendemos a mirar hacia el exterior. Quizás es porque es más fácil, pero también es lo más arriesgado.

Y es que dejar que nuestro bienestar, nuestra felicidad, que nuestro propio amor dependan de otras personas implicará decepciones, desilusiones y muchas frustraciones.

Esto ocurre porque nadie más que nosotros puede darnos aquello que necesitamos. Las personas nunca suplirán nuestras necesidades.

Además, ponernos la venda en los ojos creyendo que es amor lo que sentimos cuando en realidad es necesidad es una de las peores cosas que podemos hacer.

No estamos siendo honestos, nos estamos engañando y lo sabemos, solo que no queremos verlo. Nuestros miedos pueden mucho más que cualquier verdad.

 

Un trueque peligroso

 

Intercambiar sexo por afecto es un trueque peligroso porque afecta a nuestro bienestar, provocándonos sufrimiento, dolor y una serie de consecuencias que nos pueden llevar hasta la ansiedad y la depresión.

No tenemos por qué intercambiar nada, porque no necesitamos nada que no podamos encontrar ya en nosotros mismos.

Dejemos de creer que son los demás los que tienen la solución a lo que nos acaece, pues esta está en nosotros.

No nos desgastemos tanto en vano, haciendo que esa herida que tenemos supure aún más.

Todo intercambio de sexo por afecto provocará una nueva llaga que sangrará, que será un duro golpe contra nuestro amor propio.

Somos abundantes, somos amor. Solo necesitamos mirar en nuestro interior.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Viernes 19 Mayo, 2017

HORA: 12:00 AM

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