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Opinión

Falta mano dura en estos casos

Editorial

Cuando se dio a conocer que la médica que no quiso atender a un indígena iba a ser sancionada muchos sentimos que esta vez sí se iba a hacer justicia, pero terminamos decepcionados porque una vez más nos dimos cuenta de que aquí privan los privilegios para algunos. 

Esto nos hace cuestionarnos si de verdad piensan que la gente vaya a aprender rebajándole dos días de salario, ¡quién dijo que eso era un castigo ejemplar para que el resto de colegas sepan que no hay horarios cuando se decide estudiar medicina! 

Por esa y muchas razones es que se siguen cometiendo atrocidades con los asegurados y los doctores no tienen temor a ser sancionados, porque ahí se niegan a atender a la ciudadanía. No se levantan del escritorio para examinar a los pacientes, los ven a la patada y algunos hasta se dan el lujo de ir a sus consultorios en horarios laborales, los cuales son pagados por todos aquellos a quienes les rebajan seguro mes a mes. 

Este tipo de sanciones es como darles una palmadita por la espalda y decirles “todo está bien, mi chiquito, lo que hizo está bien”. Sin lugar a dudas cada día se comprueba más que los asegurados estamos desprotegidos. 

A veces nos preguntamos para qué gastan saliva diciéndole a la gente que denuncie si al final todo termina en una burla para aquellas personas que dan a conocer situaciones anómalas y ven que a los médicos y personal de los centros más bien los premian por hacer mal el trabajo. 

A este sinsabor hay que sumarle el hecho de que este mismo castigo le fue aplicado al ciudadano ejemplar que decidió denunciar la resistencia de la doctora de darle una atención digna al indígena que llegó con una herida en su mano perdiendo grandes cantidades de sangre. 

O sea, es igual de grave hacer una acusación y pasar por encima al superior en ese momento que negarle atención a un ser humano y poner en peligro su vida. Nos parece que no se pueden medir con la misma vara. 

Muchos galenos se quejan porque los tratan mal, ventilan sus maltratos en las redes sociales y los denuncian ante la dirección del hospital para el que trabajan, muchas veces ya ante instancias judiciales, pero a veces parece que es lo único que queda para que el resto de los asegurados tenga cuidado en caso de ser atendido por esos malos profesionales.

No se pueden echar todos en el mismo saco, pero por unos pocos que les gusta jugar de importantes ya muchos tienen ese prejuicio de que los doctores son malos profesionales, sin embargo hay que tomar en cuenta que bastantes sí tienen vocación y sí ponen todo su amor a la hora de trabajar. 

Aunque a muchos deberían darles una dosis de “ubicatex” y recordarles que la medicina es una carrera usada para ayudar al prójimo, salvarlo y propiciarle una vida digna. No es para hacerse rico y mucho menos famoso. 

Además, no es una cuestión de horarios, como pasó con esta doctora que no quiso ayudar al indígena porque ya había salido, limitándose a decirles a sus compañeros que llamaran una ambulancia. 

Por humanidad, por amor al prójimo o por vocación tenía el deber de atender a este señor que llevaba horas de caminar para pedir ayuda y no era un simple rasguño o algo que pudiera esperar: ¡se estaba desangrando! 

Por dicha sí topó con otras personas que le brindaron ayuda a pesar de haber trabajado las mismas o más horas que la famosa médica. 

El deber que tenía era atenderlo, por la sencilla razón de que a ella le pagan para eso, además según el código que los rige no pueden ver una persona en peligro y dejarla morir. A veces parece que todo eso se les olvida y creen que laboran con máquinas. 

Nos cuestionamos qué hubiera pasado si la herida es una mujer embarazada y por culpa de su negligencia el pequeño muere, sencillamente le habría quedado en la consciencia y en contra pesaría una denuncia porque cualquier madre no puede dejar pasar por alto que el trato del personal médico muchas veces hace la diferencia. 

Los usuarios deberíamos empoderarnos y no dejar de denunciar porque es deber de todos ventilar las anomalías y los maltratos que se dan en los hospitales.

Las autoridades no deberían dejar todo en un jalón de orejas o unas palmaditas en la espalda.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Miércoles 17 Mayo, 2017

HORA: 12:00 AM

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