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Vida

Neurosexo

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En la década del 80 Rosemary Basson plantea que la respuesta sexual femenina no es lineal como se presenta en los hombres (deseo, excitación, meseta para terminar en el orgasmo), sino que es un modelo circular en el cual primero aparece la excitación (lubricación) y luego el deseo, el cual estará determinado por el grado de intimidad y de estímulos que reciba, retroalimentando el circuito. En síntesis: en el comienzo de las relaciones las mujeres pueden tener “ganas” (como sucede con los hombres) pero a medida que avanza el compromiso vincular será fundamental la intimidad y la calidad del encuentro erótico para que el deseo se encienda.

El modelo de Basson ayuda a dar respuesta a la clásica pregunta si el deseo femenino necesita solo de la estimulación genital o es además importante el juego previo, el contacto de otras zonas erógenas y el poder de la fantasía. La conexión de estímulos genitales con las representaciones cerebrales (o viceversa por la acción de las fantasías) es un camino bidireccional en el hombre. Cada vez que aparece un incentivo sexual externo o interno aumenta la turgencia del pene pudiendo llegar a la erección. El pensamiento en este caso sería: “estoy erecto entonces estoy caliente”. En las mujeres el pensamiento es “en red”, es decir, precisa de la reacción genital pero esta no es suficiente para incitar el deseo; se hará imprescindible el uso de fantasías así como estar atenta a las sensaciones eróticas que registre cada región de su cuerpo.

 

Genitales y cerebro

 

El orgasmo femenino tiene un componente sensorial (el clítoris), uno motor (las contracciones de los músculos pubococcigeos que rodean la vagina) y el cerebral (donde se producen las imágenes, sensaciones y fantasías). Sabemos que el clítoris consta de una parte exterior, y prolongaciones que se sumergen en el interior de las paredes vaginales pudiendo, si se las incita, disparar la respuesta orgásmica.

Hay mujeres que tienen orgasmos por penetración, otras que pueden obtenerlo tanto por la estimulación del clítoris como por penetración y otras que llegan al clímax solo por “tocar” el clítoris. Todas estas formas son posibles y cada una responde a la manera fisiológica y psicológica de conseguir el orgasmo. Que no se logre la respuesta orgásmica por penetración no convierte a la mujer en anorgásmica (es decir, “sin orgasmo”, como algunas creen) sino que llegan por otros caminos posibles y válidos.

La idea de que el orgasmo femenino “maduro” y auténtico es cuando se logra por la penetración es un mito sostenido por pautas culturales, sociales y religiosas y muy influido por la norma procreativa. Además, esta idea no solo anida en las creencias de muchas mujeres, también en hombres que creen que sus parejas son “frígidas” porque no alcanzan el clímax cuando son penetradas.

 

Cuerpo y sensaciones

 

Si bien el clítoris, y su prolongación hacia las paredes vaginales, están muy inervados y con suficientes vasos sanguíneos para provocar la respuesta orgásmica, existen otras zonas erógenas corporales que pueden dispararlo por el hecho de que el cuerpo en la mujer se sensibiliza más que en el hombre (por contacto, afecto, caricias, besos, cambio de poses, etc.). Y no solo la alta sensibilidad resulta de la unión de los cuerpos, sino de la representación que ese encuentro tiene en el espacio subjetivo. La mujer potencia el encuentro gracias a la imagen que tiene del mismo, siempre y cuando exista entrega mutua y un conjunto de acciones que favorezcan el goce.

 

¿Existen los orgasmos mentales?

 

Si bien desde lo científico no hay datos concluyentes sobre la frecuencia de orgasmos sin estimulación genital, es decir mentales (por fantasías), se cree que aproximadamente un 1 a un 2% de mujeres lo consiguen. Es poco preciso decir que no existe compromiso genital ya que algún tipo movimiento de frote existe en forma involuntaria. La excitación misma provoca la contracción de los músculos y los cambios en la plataforma pélvica. Aun así, con fantasías, relajación y una respiración entrenada, se podría llegar al orgasmo sin hacer participar a los genitales. En los hombres el tipo de respuesta bidireccional centrada en la estimulación genital y en la importancia de la erección (y su representación mental del pene erecto) en desmedro de la sensibilidad corporal, hace más difícil obtener el orgasmo con solo usar las fantasías.

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Viernes 19 Agosto, 2016

HORA: 12:00 AM

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