La columna de Jaime Ordóñez
LA DIS: LOS PELIGROS DE UNA POLICIA POLÍTICA
Ya lo dijo hace unos tres años el ex Fiscal General de la República, Franciso Dall Anese: la Dirección Nacional de Inteligencia y Seguridad (DIS) es una policía política sin controles, que responde sólo a la Presidencia de la República, y entraña un grave peligro para la democracia costarricense. Es totalmente ilegal. Creada en 1994, desde entonces la DIS ha espiado-- violando derechos constitucionales-- a varias miles de personas (probablemente algunos que están leyendo este artículo) haciendo escuchas en sus teléfonos e interviniendo correos electrónicos de periodistas, dirigentes políticos, empresarios, sindicalistas y dirigentes de organizaciones humanitarias.
Hace pocas semanas, la diputada y ex primera dama de la República, Gloria Bejarano de Calderón, denunció que su teléfono estaba intervenido por alguien, al igual que los teléfonos del diputado Luis Fishman y otros legisladores del PUSC. Ese alguien es un secreto a voces. Lo mismo le sucedió en el pasado a los exdiputados Sergio Alfaro del PAC y José Merino del FA, y también al periodista tico-brasileño, Gilberto Lopes, quien tuvo problemas migratorios por un supuesto “expediente secreto” de la DIS, al cual nunca tuvo acceso, violándose todas las normas debido proceso
En Costa Rica mucha gente desconoce que en el año 2008y bajo el control directo y personal del ex Ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias Sánchezla DIS llegó a tener un total de 160 agentes y un presupuesto anual de 6 millones de dólares. Durante ese gobierno se dio un incremento de un 75% en esa policía política. ¿Tiene sentido gastar 6 millones de dólares anuales en espionaje político en un país que debería invertir sus fondos en mejorar su régimen de salud y hospitalario, o las condiciones de sus escuelas rurales? Desde luego que no.
Por eso el país se nos está convirtiendo en un bochorno de corrupción, vulgaridad y violación a las leyes, en una mueca de lo que fuimos. Como el papelón de los 100 millones de dólares del estadio chino, propinas de por medio. La gravedad de actuación de la DIS la desnudó su propio ex director, Roberto Solórzano, cuando en una comparencia legislativa del año 2008 dijo “cándidamente” que su único papel era "preservar y defender la democracia". El mismo discurso de todas las policías políticas del siglo XX. Lo mismo que siempre dijeron los ejércitos latinoamericanos. Oh, democracia, cuántas libertades y derechos se violan en tu nombre!
La existencia de la DIS viola la Constitución Política de Costa Rica, el artículo 11, inciso 2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales ratificados por Costa Rica. Viola una norma esencial de cualquier estado democrático, y es que la investigación sobre los ciudadanos deber estar regida por un debido proceso y por un órgano jurisdiccional. Punto. Lo demás son pretextos antidemocráticos.
Hay un profundo malestar ciudadano que crece día a día, por este y muchos otros temas. Le solicito a doña Laura Chinchilla que tome cartas en el asunto, y disuelva esa institución engendro, impropia de la tradición democrática de Costa Rica. Le pido a los diputados de la Asamblea Legislativa que demuestren realmente su valentía y su vocación democrática y den un paso concreto para el saneamiento y la recomposición democrática de este país promulgando una ley que cierre esta institución vergonzosa.-