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¡ESTO ES AMOR DE VERDAD!

Por Mario Ugalde C
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Para todos aquellos que piensan que el amor verdadero no existe, hoy les tengo una historia que los pondrá a reflexionar sobre la gran diferencia entre las personas de verdad, y las que actúan dependiendo de las circunstancias para quedar bien con todo el mundo... “por el qué dirán”, en otras palabras hay un montón de hipócritas que dicen una cosa pero hacen otra, esos son lo que deberán darle cuentas a Dios y a la vida, ya que si algo debemos tener claro es que en la vida todo se devuelve, si usted hace daño, algún día lo paga, pero si hacemos el bien la misma “rutina diaria” se encargará de gratificarnos.

Resulta que en una mañana agitada, un señor de unos 70 años, llegó al hospital para que le quitaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 a. m. El doctor de “guardia” comprobó sus señales vitales y le pedió que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo “formalmente”. El doctor de turno lo vio muy acongojado mirando su reloj y decidió ayudarle y atenderlo inmediatamente. Durante el examen, mientras observaba su herida comprobó que estaba seca, entonces le pedió a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curaciones, le preguntó si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía muy apurado y afligido. El señor le dijo que no, pero que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Inmediatamente le preguntó sobre la salud de ella. Él respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer. Le consultó si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde. A lo que el anciano respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía reconocerlo. Por supuesto que aquel médico se sorprendió, y entonces le repreguntó. “¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?”
“Él sonrió, le acarició la mano y dijo...”: “Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella”. Por supuesto que con semejante respuesta a aquel doctor se le erizó la piel, y tuvo que contener las lágrimas... “mientras él se iba, pensé, ese es el tipo de amor que quiero en mi vida”.

Ojalá que esta historia los haga reflexionar sobre la forma de querer que tenemos nosotros, porque el amor de verdad no es físico, ni romántico. El amor verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será.

Por eso -con todo respeto- mi recomendación es que a partir de hoy hagamos un esfuerzo para entender que la gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo lo mejor que pueden. Termino con una frase muy bonita que dice: “La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino cómo bailar bajo la lluvia”.


 
 
 




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