PRISMA
MUJERES ASESINADAS Y SU DÍA INTERNACIONAL
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
No hay duda que las mujeres son sumamente valiosas, y es que dentro del ámbito social cumplen con diferentes roles. Ellas son amas de casa, profesionales, empresarias, madres, enfermeras, esposas, administradoras, diputadas, ministras, embajadoras, y ahora hasta presidenta de Costa Rica.
Por supuesto que han demostrado gran valentía para asumir, incluso, el papel de madre y padre en muchos de los hogares costarricenses. Solo para que tengan una idea de su importancia les cuento que en nuestro país existen más de 850 mil hogares, y en el 24 por ciento de ellos una mujer es la jefa. Sin embargo, la discriminación sigue vigente.
Por eso debemos abrir los ojos y caer en cuenta que la mujer continúa siendo uno de los grupos más marginados y maltratados del mundo, sino creen veamos a nuestro alrededor. Casi todas las semanas en DIARIO EXTRA tenemos que incluir un doloroso homicidio contra una mujer cuyo único pecado fue denunciar a su marido por agresión doméstica. Estos espeluznantes casos han ocurrido una y otra vez durante los últimos años, sin que se tomaran las medidas de protección adecuadas contra las que tienen el valor de jugarse la vida al denunciar los maltratos que sufren.
Y es que pareciera que las leyes existentes no son las más apropiadas para lograr que los femicidios se acaben, y las medidas de “protección” que dictan los jueces para que los agresores no se le acerquen a su pareja lo que han logrado es desatar más furia en los “desgraciados” asesinos, quienes terminan matando a las denunciantes. Que lástima que los jueces no se han dado cuenta que las tales medidas de protección se convirtieron en una “sentencia de muerte”. Por eso mi humilde recomendación es que en lugar de advertirle a los abusadores que no se acerquen a las agredidas, más bien deberían enviarlos a la cárcel mientras se analiza bien cada denuncia, y si efectivamente existen antecedentes, pues se le aplica toda la carga de la ley, por supuesto que si la mujer inventa historias para “sacarse” clavos con su pareja, sería ella la que debe ir a prisión.
Recientemente se está hablando de la posibilidad de adquirir unos brazaletes electrónicos que se le colocarían a los agresores denunciados para “seguirles los pasos” y detenerlos antes de que asesinen a su pareja, sin embargo esa alternativa es difícil que funcione si no se implementa un buen sistema de monitoreo a esos “rastreadores”, porque a como somos los ticos seguramente al agresor se le pondrá el dispositivo frente al juez, y ahí lo andarán de “lujo”, pero nadie le dará el seguimiento adecuado.
Ojalá que hoy 8 de marzo, cuando conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, los especialitas en protección a las víctimas nos sorprendan con un buen plan que evite de una vez por todas que las agredidas acudan ante el juez “por lana y salgan trasquiladas”. Solo así podremos hacer que ésta no sea solamente una fecha para recordar, sino una ocasión para reafirmar los más sinceros compromisos a favor de ellas, y seguir luchando para que juntos apoyemos la labor que realiza nuestra madre, esposa, hijas, amigas, y vecinas, pero eso lo lograremos dándoles el valor que se merecen, respetando su pensamiento, y su aporte a la sociedad costarricense y mundial.
Estoy seguro de que las ciento veinte mártires que murieron en la empresa Cotton, de Nueva York, el 8 de marzo de l857, cuando las operarias se declararon en huelga, en reclamo de mejores condiciones laborales y se atrincheraron en la fábrica, donde posteriormente murieron carbonizadas en un incendio provocado, hubiesen estado orgullosas de la comunidad costarricense, si a partir de hoy decimos basta ya a la agresión femenina, basta ya a la discriminación laboral.