PRISMA
AUMENTO DE TARIFAS Y BUSES “CHATARRA”
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
No hay duda que el aumento en las tarifas de autobuses es un problema de carácter económico-social, por cuanto afecta a los diferentes estratos del país. Económico, porque los trabajadores ven disminuidos sus ingresos, recortándoles el presupuesto dedicado a la alimentación familiar.
Esta situación desemboca en otro problema, ahora, de carácter social, como es la desnutrición, debido a la deficiente alimentación y, a muchos otros problemas de salud, originados por la falta de dinero para tener una alimentación adecuada, convirtiéndose en un círculo vicioso de la pobreza, llegando a instituciones médico-asistenciales, como son las clínicas y los hospitales de Seguro Social, agrandando los serios problemas de asistencia médica.
El Estado, por medio del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, encargado de velar para que las empresas que prestan el servicio renumerado de personas satisfagan las expectativas de los usuarios y que el servicio esté acorde con la tarifa que se paga, parece desentenderse de esa responsabilidad. Por eso es necesario un control adecuado por parte del MOPT, para que el servicio sea ágil, eficiente, con unidades en buenas condiciones, bien atendidas y que reúnan garantías de seguridad e higiene. En otras palabras, que le brinden al usuario lo que ofrecen a la hora de solicitar el aumento de tarifas. Por supuesto que la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), tiene su cuota de responsabilidad porque finalmente son ellos los que aprueban los aumentos, y si una línea de autobuses no reúne los requisitos mínimos para el traslado de personas, debe negarle el aumento y comunicárselo inmediatamente al MOPT para que los saque de circulación. Sólo así se justifican los aumentos de tarifas.
Por eso es preciso que el MOPT ponga mucha atención a lo que está ocurriendo, porque no es justo que los usuarios de autobuses estén pagando por un servicio de calidad y los empresarios les estén dando otra cosa. No me digan que no saben de qué estoy hablando, porque basta con darse una vueltita en algunos autobuses de los barrios del sur, o en los que operan las rutas de la mayoría de zonas rurales de Costa Rica, para vivir en “carne propia” lo que es poner en riesgo la vida con tal de trasladarse de un lugar a otro.
Por supuesto que tampoco debería cobrársele al usuario el deterioro que sufren las unidades de trasporte público por culpa de las condiciones de las carreteras. Cada quien que asuma su grado de responsabilidad; si las carreteras nacionales son encargo del MOPT, y no las repararan, entonces que los empresarios del transporte público le cobren los daños que sufran sus unidades al MOPT, y no que se lo pasen mediante un aumento de tarifas al usuario.
Tengamos muchísimo cuidado y denunciemos a los empresarios que brindan el servicio con buses “chatarra”, porque el transporte público es un negocio, y el que no lo sabe administrar que deje su ruta para que otro lo intente. ¿Verdad que nadie está obligado a tener negocios que dejen pérdidas?