• Ante la demora en la llegada de la ayuda:
EN SUR DE CHILE SUCUMBE LA DESESPERACIÓN
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Carabineros, bomberos y Cruz Roja rescataban ayer a los cuerpos de las víctimas de los escombros de los edificios que se desplomaron por el terremoto de este sábado en Chile.
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Santiago de Chile (dpa)- Las ciudades del sur de Chile cayeron en la desesperación ante la demora en la llegada de la ayuda del gobierno central y los pobladores comenzaron a saquear farmacias y supermercados, tras el terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que azotó el país el sábado, dejando al menos 700 muertos.
Las autoridades claman por la restauración del orden en manos de las Fuerzas Armadas, ante el temor de que el pillaje llegue a las inseguras casas y los habitantes pierdan los pocos bienes que pudieron salvar.
“Es hora de que las Fuerzas Armadas tomen el control de las calles”, dijo el alcalde de Tome, Eduardo Aguilera.
El panorama en el sur de Chile es desastroso. El movimiento de la tierra derrumbó casas, cortó caminos y dificultó la comunicación, desatando el caos y reviviendo el miedo en cada réplica.
Las enormes olas ingresaron a los desprevenidos balnearios de la costa de Chile, afectando principalmente a la región del Maule y al archipiélago Juan Fernández.
“La escenas son catastróficas”, aseguró Aguilera y añadió que “las embarcaciones quedaron en los cerros y las casas en el mar”.
En tanto, en Concepción, epicentro del desastre y segunda ciudad más grande del país, con más de 225 mil habitantes, la población salió a la calle a abastecerse a la fuerza en el comercio.
Mujeres, jóvenes y adultos entraron a un supermercado ubicado a metros del edificio de la gobernación regional, custodiado por militares que nada podían hacer.
Leche, harina, pañales y comida llenaban carros y vehículos, mientras la policía se veía sobrepasada por un mar de 300 personas que corrían de un lado a otro para abastecerse.
“Queremos que aquí lleguen refuerzos para que se restituya el orden. La gente decente quiere tener tranquilidad”, dijo la alcaldesa de Concepción, Jacqueline Van Rysselberghe, ofuscada ante quienes aprovecharon el caos para robar artículos electrónicos.
Pedro Pablo Valdivieso, jefe del Centro de Coordinación para Catástrofes del Ejército, indicó que ya hay 2000 efectivos en caso de que sea “necesario reforzar la acción policial en la zona”.
A sólo metros del desorden provocado por los saqueadores y la policía, que intentaba disuadirlos con carros lanza aguas y gases, el equipo de bomberos de Concepción y Puerto Montt continuaban el rescate de quienes siguen atrapados en el edificio de 14 pisos que colapsó el sábado.
“Rescatamos a 25 personas hasta ahora, sacamos a tres fallecidos y hay otros cinco cuerpos que ya detectamos”, dijo a DPA el comandante de bomberos, Fian Argo.
En la capital, Santiago de Chile, los servicios básicos todavía no son totalmente restituidos y hay comunas donde la desesperación de los habitantes se ha manifestado en violencia.
Largas filas para comprar alimentos, ante los rumores de desabastecimiento, y la falta de luz y agua en algunos improvisados campamentos por el colapso de los edificios presiona a las autoridades.
En tanto, el sismólogo de la Universidad de Chile, Sergio Barrientos anunció que las réplicas que suceden al desastre natural, podrían durar hasta el año 2011.
Además, comentó que los movimientos de tierra posteriores al ocurrido el sábado se deben a “pequeños acomodamientos que realizan las placas terrestres”, luego del gran desplazamiento de las mismas.
Fue uno de esos acomodamientos el que provocó el caos en Talca, después de que un sismo de 6,2 grados en la escala de Richter terminara de botar las casas que estaban a medio derrumbar.
Hasta ahora se han registrado más de 100 movimientos telúricos producto del terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que afectó a Chile, uno de los más fuertes en los últimos 50 años.
Movimientos telúricos que reviven el temor de las personas y terminan de echar abajo las casas que quedaron afectadas durante el terremoto.
“Necesitamos que alguien nos ayude y nos saque de aquí”, dijo al borde del llanto una auditora anónima de radio Bio Bío, tras la fuerte réplica de 6,2 grados en la escala de Richter que se registró en Talca.
La desolación y las continuas peticiones de ayuda de quienes están aislados muestran la cara humana de una tragedia que no sólo segó vías y derrumbó casa, sino que golpeó con fuerza en la vida de los chilenos.