• Mamá de joven asesinado por turba en Calle de la Amargura
“GRACIAS A DIOS AHORA TENGO DÓNDE VISITARLO”
Gabriela Gatjens C
ggatjens@diarioextra.com
Fotos: Víctor Benavides.
 |
El funeral fue en el Cementerio Obrero.
|
Cuando acercaron el ataúd al nicho, Vera Bustos, madre del joven asesinado y lanzado a la quebrada Los Negritos en el campus de la Universidad de Costa Rica, agradeció a todos los presentes.
“Mario debe estar muy feliz de ver a tanta gente alrededor. Le doy gracias a Dios porque me lo devolvió, ahora tengo dónde visitarlo”, dijo tratando de que todos la escucharan.
Cuando terminó de hablar hicieron una oración y Carlos Sedó, de la Iglesia Bautista en Hatillo, donde realizaron la misa, buscó con sus palabras llevar un poco de paz a todos los familiares y amigos del joven.
Recordó que la noche antes de que apareciera el cuerpo en San Pedro, oraron pidiendo una respuesta pronta, la misma que llegó a las 7:30 de la mañana siguiente.
“Yo conversé con él, me dijo que le pedía al Señor que antes de caer en un hospital o un centro de rehabilitación, que mejor se lo llevara”, relató.
José Mario Figueroa Bustos sufría de trastorno afectivo bipolar lo que le ocasionaba grandes cambios emocionales; su padrastro Alexánder Miranda, dijo que se encontraba muy estable gracias al tratamiento al que estaba sometido desde hacía 5 años aproximadamente.
Cuando Sedó terminó de hablar, un mariachi hizo su aparición, la primera canción que entonaron fue “Amigo” de Roberto Carlos.
Sus allegados se acercaron al ataúd y entre todos le dieron palmadas a la madera que encerrada el cadáver, fue el último adiós.
“Te amo” gritó alguien y los demás dejaron caer una lluvia de aplausos que terminó de quebrar fortalezas.
Desde el viernes, cuando José Mario no regresó de la Calle de la Amargura en San Pedro, tal vez la que más sufrió fue su madre, y ayer no quedó duda de eso.
Antes de terminar el funeral se desmayó, su esposo y otros familiares tuvieron que sacarla del Cementerio Obrero, alzada.
TRAUMA CEREBRAL
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó ayer que José Mario Figueroa Bustos presentaba un trauma cerebral, además de fracturas en las costillas y brazos.
Lo que aún no se ha logrado determinar es si estas lesiones fueron hechas antes o después de su muerte, es decir, si lo mataron a golpes o se generaron a raíz de la caída al riachuelo.
El cuerpo de Figueroa fue hallado el miércoles en horas de la mañana por guardas de seguridad de la UCR, estaba en una quebrada detrás de la Facultad de Ciencias Económicas.
La tragedia para este joven empezó el viernes de la semana pasada cuando asistió, junto a tres amigos al bar Tavarúa en la Calle de la Amargura; en ese lugar se produjo una gresca con una turba de entre 15 y 20 sujetos que los persiguieron por varias cuadras; José Mario fue el único que no logró escapar.