Editorial
A RECUPERAR LA COSTA RICA QUE PERDIMOS
Las noticias internacionales dieron a conocer que la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó recientemente la lectura de pasajes de la Biblia en todos los centros educativos de ese país, previo al inicio de las actividades educativas, como una forma de contribuir a la reducción de la violencia.
La nueva ley dice textualmente: “Se instruye la lectura de pasajes de la Biblia diaria y sistemáticamente en todos los centros educativos del país, hasta siete minutos, previo al inicio de las actividades académicas, sin entrar en comentarios religiosos, sectario ni denominacional”.
La mayoría legislativa que aprobó la propuesta argumentó que la medida colaborará en ayudar a una sociedad que enfrenta serios problemas de violencia que generan tristeza diaria a la familia, ausencia de inversionistas, escasez de empleos y pérdida de valores.
Las estadísticas muestran que en El Salvador se registra un promedio de 13 asesinatos al día, en los que en muchas ocasiones se ven involucrados menores de edad.
No cabe duda que la mirada de la sociedad salvadoreña hacia Dios es una muestra de la crisis que está viviendo ese país y lamentablemente nuestra Costa Rica ya se encuentra en esa misma situación.
El intento de asesinato de un estudiante de apenas 17 años contra su directora, hace poco, ya no es una llamada de alerta sino una muestra de que hemos caído como sociedad. No es que se nos está yendo aquel país hermoso… ya lo perdimos y ahora urgen acciones para poder recuperar aquella paz en la que vivíamos.
La sociedad en estos momentos está entre dos frentes. Por un lado, los crímenes de la delincuencia organizada y el narcotráfico, tema al que nos hemos referido ampliamente, y por el otro los actos que son alimentados por la descomposición social, aquellos conflictos que se originan por falta de una adecuada convivencia, por ausencia de paz y más bien por el incremento del odio.
Por eso hemos traído, hasta este foro, ese acuerdo legislativo salvadoreño, porque creemos que el incremento de este tipo de delitos en Costa Rica, originado por conflictos interpersonales, se debe precisamente al alejamiento de los costarricenses de las enseñanzas de Dios.
Existen personas y medios de comunicación interesados, por razones que desconocemos, en desprestigiar no a los hombres sino a la Iglesia de Cristo, y hablamos en general, no solo de los católicos sino también de los evangélicos y otras agrupaciones similares.
Hoy muchas personas buscan no solo alejarse de las enseñanzas cristianas sino intentar alejar a la sociedad, sin darse cuenta que esta es una de las principales razones por las que se ha descompuesto nuestra sociedad.
Lamentablemente muchos costarricenses caen en la trampa de esos que sistemáticamente están desprestigiando a la Iglesia de Jesucristo. Muchos caen en el juego del mal y se dejan llevar, como lo advierten algunas citas bíblicas.
Otro de los grandes problemas es que a los padres se les ha restado autoridad para poder educar a sus hijos y hoy hemos creado leyes para favorecer el libertinaje, que luego pasa a ser el detonante de todo este tipo de hechos que estamos lamentando.
No hacemos propaganda a una u otra religión, lo que estamos diciendo es que el seguir a Dios establece reglas y límites que nos ayudan altamente a recuperar la Costa Rica que hemos perdido.
Muchos de quienes están tratando de alejarnos cada vez más de las enseñanzas de convivencia establecidas por la doctrina religiosa le están haciendo un mal a la sociedad y las muestras las estamos viviendo diariamente.
Por eso consideramos que es hora de que no solo el gobierno o las autoridades sino también la sociedad miren hacia Dios para poder retomar aquel país hermoso, donde nuestros hijos podían jugar tranquilamente, donde nuestras mujeres no eran asesinadas ni violadas y donde nuestros niños no pensaban en matar sino en amar al prójimo.
Esta conducta no la podrán dar jamás esas ideas que traemos del exterior. Eso lo lograremos con personas educándose en las iglesias o templos.