Alejandra Portuguez
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Fotos: Luis Ángel Flores, corresponsal
El cuerpo del menor Edgar Monge Arana quedó sin vida en la cancha a causa de un rayo que lo impactó.
La vida de Edgar Monge Arana, de 10 años, se apagó trágicamente la tarde de ayer, cuando 40 mil voltios impactaron su cuerpo, provocándole la muerte de forma inmediata.
Se supone que las vacaciones traen alegría tanto para los niños, que por 15 días no ven los cuadernos y no piensan en exámenes ni tareas, como para los adultos, que se toman un descanso con los trabajos escolares y disfrutan más el tiempo con sus hijos. Sin embargo, el inicio de esta temporada invadió de dolor al pueblo de San Antonio de Caño Negro, en Los Chiles.
Los amigos de Edgar comentaron que lo único que él deseaba era disfrutar de las mejengas y de los ríos cercanos.
Unas horas antes Monge al ver que con la lluvia se formaba barro en la cancha planeó jugar un partidito junto con otros 9 muchachos, pero un rayo lo impactó.
“Estábamos jugando y eran las 3:30 p.m. cuando escuchamos el estruendo, caímos al suelo y salí corriendo para avisarle a mi tía que Jorge estaba inmóvil”, aseguró un primo de la víctima.
Su tía Irma Araya se mostró triste por lo sucedido. “Él acostumbraba jugar y es algo inesperado para nosotros. Es muy lamentable encontrar a un sobrinito tendido en el zacate y sin vida, sobre todo cuando tenía un futuro por delante”, detalló la mujer.
Sus vecinos recuerdan a Edgar como un niño muy juguetón y amistoso, quien decía que el cuarto año lo iba a ganar, como los anteriores.
De acuerdo con las autoridades de la Cruz Roja, los demás jóvenes necesitaron ser trasladados al Hospital de Los Chiles con fuertes dolores de cabeza y quemaduras leves en manos y piernas.