PRISMA
EL SOLDADO SIN BRAZO NI PIERNA Y LOS PAPÁS QUE NO QUERÍAN INCOMODARSE
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Hoy compartiré con mis amigos lectores una historia verdaderamente dramática que fue contada por un soldado que pudo regresar a casa después de haber peleado en la guerra de Vietnam. Resulta que el muchacho le habló a sus padres desde San Francisco: “Mamá, papá, voy de regreso a casa, pero les tengo que pedir un favor, traigo a un amigo que me gustaría que se quedara con nosotros”.
- Claro le contestaron nos encantará conocerlo.
- Hay algo que deben de saber siguió diciendo el hijo él fue herido en la guerra; pisó una mina de tierra y perdió un brazo y una pierna. Él no tiene adónde ir, y quiero que se vaya a vivir a nuestra casa.
- Siento mucho escuchar eso, hijo, a lo mejor podemos encontrar un lugar en donde él se pueda quedar.
-No, mamá, no, papá... yo quiero que él viva con nosotros...
- Hijo le dijo el padre no sabes lo que estás pidiendo, alguien que está tan limitado físicamente puede ser un gran peso para la familia. Nosotros tenemos nuestras propias vidas que vivir y no podemos dejar que algo como esto interfiera en nuestra felicidad. Yo pienso que deberías regresar a casa y olvidarte de esta persona. Él encontrará una manera en la que pueda vivir solo.
En ese momento el hijo colgó el teléfono. Los padres ya no volvieron a escuchar de él. Hasta que en días posteriores los padres recibieron una llamada telefónica de la policía de San Francisco... su hijo había muerto después de haberse lanzado de lo alto de un edificio. Fue lo que les dijeron. ¡La policía creía que era un suicidio!
Los papás, destrozados por la noticia, volaron a San Francisco y fueron llevados a la morgue de la ciudad para que identificaran a su hijo. Ellos lo reconocieron; para su horror, descubrieron algo que no sabían, ¡su hijo tan sólo tenía un brazo y una pierna!
El mensaje de esta historia es un llamado a la reflexión, porque los padres de aquel soldado son como muchos de nosotros. Encontramos muy fácil amar a las personas que son hermosas por fuera o que son entretenidas, pero no nos gusta la gente que nos hace sentir alguna inconveniencia o que nos incomoda; preferimos estar alejados de personas que no son muy saludables, hermosas o inteligentes, como supuestamente somos nosotros. Afortunadamente hay una persona que no nos trata de esa manera, alguien que nos ama con un gran amor, que siempre nos recibirá en su familia, no importa qué tan destrozados estemos, física o mentalmente.
Por eso, ojalá que esta noche, antes de irse a dormir, rece una oración a Dios para que Él le dé la fuerza para poder aceptar a la gente tal como es, y para que nos ayude a ser más comprensivos con esas personas que son diferentes a nosotros.
Digámosle a los amigos y seres queridos cuánto nos importan, démosles un abrazo cariñoso, hablemos un rato con ellos; porque muchas veces lo que necesitamos para seguir adelante es ese “combustible” que sólo nos pueden dar los amigos de verdad.