PRISMA
COMO CONVIVIR CON LOS COMPAÑEROS “CAEMAL”
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Cuando en nuestro trabajo debemos interactuar con un gran número de personas es normal que nos encontremos con gente problemática. Muchos trabajos tienen todo lo que desearíamos para nuestra vida: horarios flexibles, un buen sueldo, lindas oficinas, la posibilidad de desarrollarnos en lo que nos gusta y estatus, sin embargo, no nos terminan de conformar. ¿La razón? No podemos soportar a algunos de nuestros compañeros de trabajo, a los que debemos ver -y relacionarnos- de forma diaria.
Lo cierto es que las malas compañías, no son tan sencillas de cambiar como los “malos bolígrafos”, las “malas computadoras” o los “malos escritorios”. No, con las personas, nuestra voluntad está limitada por la voluntad del otro, y se debe por lo tanto ser mucho más paciente y cauteloso para lograr nuestros objetivos.
Lamentablemente la gente difícil se encuentra en todas partes, pero sobre todo en las grandes empresas, donde hay mayor cantidad de personas por metro cuadrado y la única manera de superar los problemas que esta gente nos provoca, sin dejar el trabajo, es desarrollar algunas habilidades que beneficien a ambas partes, ya que de nada servirá el enfrentamiento directo, donde ambos perderán tiempo y concentración, eso más bien afectará la productividad y con ello se pondrá en riesgo su puesto. Algunas recomendaciones básicas para superar las diferencias son por ejemplo, identificar quién es el líder de los disturbios en la mayoría de las interrupciones del día. Generalmente es fácil darse cuenta que muchos de los que molestan, sólo buscan pasar mejor el día, haciendo chistes inofensivos y sin maldad, mientras que el verdadero problema son uno o dos tipos que incitan a las discusiones, o los problemas serios.
Habitualmente, la mayoría de las personas responden al primero de los patrones, es decir que son inofensivos y bastará con ponerle límites para que dejen de distraernos. Por eso, lo mejor será considerar a esta persona como “inofensiva” y olvidarse de él.
Desde un punto de vista práctico, podría ayudar mostrarles signos sutiles, diciéndoles, por ejemplo, que están haciendo demasiado escándalo, y no le dejan oír el “débil” sonido del teléfono que tiene en su escritorio, cuando se encuentran a su alrededor. Este suele ser un buen truco: se culpa a la débil campanilla o auricular de su teléfono, y no a la persona directamente. La persona sólo le está haciendo más difícil poder oír los sonidos del teléfono, por lo que debe alejarse de su persona.
Otra táctica para poner límites a los más ruidosos y molestos, es no chismear en las conversaciones mantenidas en grupo. Puede ayudarle más hablar con esta gente en el café de la empresa o cuando están a solas, para lograr que ellas, una por una, consigan entender su personalidad; de esta manera sabrán qué es lo que le molesta, y tendrán además espacio para plantarle los problemas que usted podría generarles a ellos. También las conversaciones informales suelen servir para ajustar algunas tuercas, haga todo antes de “acusarlos” con sus superiores.
En cualquier caso… nunca trate de “escaparse” hacia puestos en otros departamentos, o de las relaciones con su jefe, o incluso del trabajo que tanto disfruta, ya que eso será visto por sus compañeros y superiores como un acto de debilidad o, en su defecto, de excesiva ambición personal, lo que le dificultará el trabajo en su puesto actual.
Algo muy importante es mantener un perfil bajo en todas sus acciones, y no contagie con su infelicidad a otras personas. Si puede lograr tratar con un jefe o compañero “majadero”, probablemente podrá superar cualquier otro aspecto negativo que se le presente, y aprenderá una gran lección sobre las relaciones humanas y laborales.