Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
La democracia es una institución que necesita “alimentarse” continuamente para robustecerse, los ticos gritamos al mundo que tenemos la democracia más antigua y firme, pero cuando poseemos la oportunidad de ayudar para que sea mejor no lo hacemos y por eso el abstencionismo ha venido creciendo en los últimos periodos electorales, ¿de quién es la culpa?... sencillo, del que no vota, porque si usted y yo tenemos la posibilidad de elegir buenos gobernantes y no lo hacemos, tampoco tenemos derecho a criticar porque la culpa es suya.
Quienes hemos tenido la dicha de nacer, crecer y desarrollarnos en Costa Rica, hemos vivido a la par de esas bendiciones que Dios nos dio, llamadas democracia y libertad, es por eso que el domingo, a partir de las 6 de la mañana debemos salir masivamente a votar, porque no hay mejor alimento para la democracia que el voto, un derecho que muchos países se lo desean, pero muy pocos lo tenemos... ¡aquí votan hasta los privados de libertad!
Y es que así como usted y yo necesitamos desayunar, almorzar y cenar todos los días porque nuestro organismo lo requiere para fortalecerse y mantenerse vivo, igualmente la democracia ocupa de los votos para seguir siendo un país libre donde elegimos los gobernantes que queremos y no los que nos imponen los militares. Lo que pasa es que algunos piensan que con no votar están castigando a los políticos mentirosos y corruptos, sin darse cuenta que más bien con su actitud lo que hacen es darles un premio, porque entre menos gente vote hay más posibilidades de que los “podridos” sean electos por las minorías.
Por qué no aprovechamos la oportunidad que tenemos mañana domingo y ponemos en práctica nuestros derechos sagrados, que son virtud de todos los que vivimos en esta pequeña gran nación. Lo único que tenemos que hacer es presentar la cédula de identidad en la escuela que nos corresponde, marcar con una exis en el espacio del candidato a presidente, diputado y regidor de nuestra simpatía... y listo, con solo eso estaremos gritándole al mundo que mantenemos nuestros principios cívicos intactos, que somos una nación civilizada, y que aquí las elecciones son una verdadera fiesta. Valoremos la sangre que derramaron nuestros antepasados para heredarnos una de las democracias más puras que existen en el planeta Tierra. Como muy bien lo dijo el ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias: “Salgamos a votar, esto no fue gratis”.
No creen ustedes que para que un árbol crezca y dé los mejores frutos debemos abonarlo, podarlo, echarle agua y cuidarlo todos los días. Pues esa misma rutina se aplica también en el fortalecimiento de la democracia y la libertad, a estos dos derechos fundamentales debemos de alimentarlos constantemente, con el fin de que cada día que pasa sean más robustos y fuertes. ¿Cómo podemos fortalecerlos?, simple; participando, opinando, aportando ideas y saliendo mañana a votar.
Si mañana domingo 7 de febrero logramos reducir el abstencionismo en relación con las últimas elecciones presidenciales, me sentiré muy orgulloso, porque esa es una muestra de que sabemos valorar lo que tenemos, de lo contrario aplaudiré a quienes lo hicieron, pero acusaré y reprocharé a los irresponsables que no quisieron sacar cinco minutos para defender la democracia, porque la gente que no vota es generalmente la que anda protestando por todo, pero cuando tienen la oportunidad de elegir a las mejores personas para que nos gobiernen, buscan cualquier excusa para no presentarse a los recintos electorales. ¡Yo si voto, y usted!