
MITOS ANIMALES
He aquí una columna rescatada de la ceveteca (“cosasveredesteca” resumida, como me lo sugirió un amigo), como venía haciéndolo los sábados y que tengo varios de no cumplir.
Los avestruces NO entierran la cabeza en la arena, bajo ninguna circunstancia. Lo más parecido a ese gesto mítico que ellos realizan es colocar la cabeza sobre el suelo, para evitar que un posible depredador les muerda el cuello. Por cierto, son LOS avestruces.
El graznido de los patos SÍ TIENE ECO. Lo que sucede es que por la frecuencia en que los patos lo emiten, queda como oculto dentro del mismo graznido.
Las cebras no son caballos rayados. Más bien están emparentadas con los burros. Además, no son blancas con rayas negras, sino negras con rayas blancas.
El oso polar no es blanco. A pesar de su pelaje claro, la piel del oso polar, debajo de su grueso abrigo, es negra.
El gato NO SE CONSIDERA dueño de sus dueños (permítaseme esa redundancia). Más bien se ve en plano de igualdad con todos los componentes de la casa. Incluso hay gatos que tratan de corresponder a la alimentación que se les dispensa… trayendo lo que cazan al interior del hogar. Por cierto, tampoco es cierto que es difícil perder un gato. Es cierto que tienen un sentido de la orientación muy bueno, pero si al animalito se le coloca en un lugar donde no disponga de puntos de referencia que le permitan ir encadenando el camino de regreso (es decir, que no encuentre nada que le permita ir reconstruyendo la ruta por donde lo trajeron, como olores, o sonidos), más bien tenderá a establecerse en el nuevo lugar.
No es cierto que sólo los humanos matamos a miembros de nuestra propia especie. Varias especies animales lo hacen: insectos como la mantis hembra matan al macho cuando copulan (y se lo comen), leones, hipopótamos y otros mamíferos matan a las crías para garantizas que sólo su descendencia impere, etc. Incluso entre animales se dan guerras por territorios.