Fiesta de amigos que celebraban Día de la Madre, Escazú
CON ESPADA MATAN A DOS EN ORGÍA GAY
Hombres estaban dentro de auto que vale ¢60 millones.
Policía halló cuatro calzoncillos con semen.
Asesino usó silla de ruedas para mover cuerpos.
Manuel Estrada
mestrada@diarioextra.com
Fotos: Oldemar Siles
Ilustración: Germán Meza
Agentes de Recolección de Indicios del OIJ cerraron el vehículo que pertenece a una de las víctimas, donde aparecieron los cuerpos apuñalados.
Una fiesta entre amigos para celebrar el Día de la Madre, cargada de lujuria y diversión, terminó la madrugada de ayer en medio de un hecho de sangre que dejó como saldo dos hombres asesinados con una espada.
Los cuerpos de los hombres que aparecieron dentro en un lujoso vehículo de marca Audi, color gris, tenían más de nueve puñaladas entre ambos.
Las víctimas fueron identificadas por las autoridades como Andrés Brenes, de 20 años, y su íntimo amigo Carlos Luis Salas Fernández, de 35, un reconocido empresario de licores.
ALARMA ALERTÓ CRIMEN
El hallazgo lo hizo un guarda de seguridad del exclusivo condominio Cerro Alto, en Guachipelín de Escazú, que escuchó durante varios minutos la alarma del auto.
A la 1 a.m. el guarda ubicó el carro que estaba dentro de la cochera con la alarma activada y las luces encendidas, por lo que realizó una revisión y se marchó del lugar con la sospecha de que algo extraño sucedía.
En la caseta el hombre decidió llamar a la empleada doméstica que trabajaba en esa residencia, quien estaba en su día libre. La mujer, quien no logró ser identificada, llegó al sitio para permitir el acceso a la vivienda y verificar las sospechas del “guachi”.
Para sorpresa de ambos empleados, en el asiento trasero del Audi estaba el cuerpo inerte de Brenes. Según testimonio de la doméstica, la víctima estaba sentada detrás del asiento del conductor, mientras que el dueño (Salas Hernández) de la mansión número 19 no aparecía.
Tras varios minutos de búsqueda y con ayuda de la policía, la sirvienta de nacionalidad nicaragüense halló a su jefe envuelto dentro de la cajuela de su propio auto.
Wilbert Solano, jefe de la Fuerza Pública en Escazú, comentó que el cadáver de Brenes tenía cuatro heridas de arma blanca.
“El hombre estaba sentado en el asiento que está detrás del conductor con una herida en el tórax, dos en el abdomen y una cuarta en el antebrazo, todas al lado izquierdo del cuerpo.
Su camiseta verde estaba reventada, como si hubiera forcejeado con alguien, tenía un jeans azul y la sangre se veía por todo lado”, narró el oficial.
CUERPOS EN AUTO DE LUJO
Solano agregó que un segundo cuerpo estaba oculto. “Estaba boca arriba dentro de la cajuela de su mismo auto, envuelto en un edredón, su pierna izquierda se dejaba ver, no tenía el zapato puesto, estaba a un lado y le habían colocado una almohada blanca encima”, declaró.
Una fuente allegada al caso aseguró que ambos hombres tenían al menos cuatro horas de muertos, lo que hace presumir que el momento fatídico ocurrió la madrugada del lunes, después de la farra.
“Presumimos que la primera víctima mortal fue el dueño de la vivienda (Salas) y luego murió Brenes en la sala de la casa donde horas antes estaban compartiendo unos tragos.
En la fiesta había solo hombres, al parecer parejas, la policía halló varios calzoncillos con fluidos corporales, lo que al parecer es semen.
Todo parece indicar que los invitados y los ahora fallecidos estuvieron metidos en el jacuzzi”, acotó el informante.
SILLA DE RUEDAS DE CLUB DE LEONES
Posterior a la muerte y de acuerdo con la versión judicial, el homicida montó a sus víctimas en una silla de ruedas que no pertenecía a ningún miembro de la casa, rotulada como del Club de Leones de Curridabat, colocó los cuerpos en el vehículo que al parecer usaría para huir y desaparecer la evidencia, sin embargo la alarma antisecuestros se lo impidió.
Dentro del auto la policía encontró en medio de los asientos delanteros una computadora portátil y varios objetos de valor, que se cree son de una de las víctimas.
CELOS, MALDITOS CELOS
Las autoridades apuntan que el crimen obedece a un lío pasional, por lo que se presume que uno de los dos hombres le estaba dando vuelta a su pareja y que en medio de la fiesta se armó el zafarrancho.
“No descartamos que la pareja de Carlos Luis se haya venido de Canadá, donde permanecía hace varios días, y los encontró muy acaramelados, ya que al parecer llegaba el jueves”, comentó a DIARIO EXTRA un conocido del fallecido, quien llegó a la escena y prefirió no dar su nombre.
En la sala y la terraza de la lujosa vivienda las autoridades hallaron varias latas de cerveza semivacías y cuatro calzoncillos con manchas de semen muy cerca del jacuzzi. Sobre una mesa principal, residuos de bocadillos como testigos mudos de lo que fue una fiesta muy activa.
FALTA ESPADA ASESINA
En una de las paredes de la sala, con manchas de sangre, había un bonito mueble donde estaban tres estuches de espadas de diferentes largos. La policía presume que la más pequeña fue usada para el mortal ataque.
Pese a la intensa búsqueda por todo el condominio, el arma blanca nunca apareció. Versiones extraoficiales indican que las heridas de los hombres concuerdan con el ancho de la hoja de dicha espada, lo que será verificado por Medicatura Forense.
Fuentes cercanas a las pesquisas dijeron que la escena del crimen podría estar alterada, pues se presume que el asesino limpió algunos rastros de sangre en diferentes aposentos de la residencia y tuvo más de cuatro horas para manipular algunas evidencias y huir.
TODO UN PROFESIONAL
Salas Fernández, dueño del condominio, era un contador público y tenía una distribuidora de vinos y licores finos, por lo que frecuentemente salía del país. Le gustaba tomar whisky y vivía solo desde hace cinco años en la lujosa vivienda, donde era visitado por un amigo muy cercano.
LUJO Y GLAMOUR
El residencial Cerro Alto fue construido hace ocho años aproximadamente donde había una caballeriza perteneciente a un cubano. El costo promedio de la vivienda ronda los $3 millones y en el lugar del crimen tiene aproximadamente 40 metros de frente, dos pisos en diferentes partes de la casa. Ambos carros son de Salas Fernández, quien es dueño de un penthouse en Tamarindo, Guanacaste.
Un allegado a la víctima aseguró a DIARIO EXTRA que a las 5 p.m. del domingo éste recibió una llamada de unos amigos, al parecer de Alajuela.“Nos estábamos despidiendo cuando le entró la llamada de un hombre, nunca nos dijo quién era, ni sabíamos que iba a llegar gente a la casa. Era muy reservado con sus cosas personales, solo sabemos que la otra persona que murió era muy allegado a él, tenía muchos años de conocerlo y solía visitarlo”, recordó entre lágrimas.
Por el momento la policía judicial no cuenta con sospechosos del doble crimen y se investiga si dentro de la lujosa vivienda había drogas.
¿QUIEN ERA?
Nombre: Carlos Luis Salas Fernández
Edad: 35 años
Ocupación: Contador privado
Vecino de: Escazú
1- Con una espada fueron asesinados dos amigos que disfrutaban de una fiesta en el Día de la Madre, en una lujosa mansión en condominio.
2- Después de cometer el crimen, el sospechoso sacó los cuerpos de la residencia en una silla de ruedas.
3- En la cajuela y el asiento trasero del auto marca Audi, valorado en ¢60 millones, fueron colocados los cadáveres de dos amigos.Joven de 18 años que chocó motocicleta contra baranda, Pococí