San José, Costa Rica, Miércoles 9 de setiembre de 2009, 23:01:38.


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MUÑECA PARA SU HERMANITA, ROSAS BLANCAS, Y LOS NIÑOS

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Hoy 9 de setiembre es el Día del Niño, y aunque los juguetes son bonitos ninguno superará el cariño y el amor que un papá o una mamá debe brindarle a su hijo. La sonrisa y el abrazo que un adulto le de a un niño quedará grabada en su alma para toda la vida. Pero bueno, hoy compartiré con ustedes una historia que seguramente los hará llorar, porque resalta la inocencia y la bondad que existe en el corazón de los niños.

Entré a un supermercado para hacer unas compras de último minuto con motivo del Día del Niño, miré a toda la gente y renegué entre dientes. Estaría allí para siempre...y tenía muchísimo que hacer, sinceramente me estaba enojando. Por supuesto que me metí lo más pronto posible entre toda la gente, y me dirigí al departamento de juguetes. Estando allí, renegué de nuevo sobre los precios de los juguetes, y me puse a pensar que si mis nietos los apreciarían o si iban a jugar con ellos.

De pronto entré a la sección de las muñecas. De reojo, miré un niño de más o menos cinco años abrazando una linda muñeca. Le tocaba su cabello y la abrazaba tan tiernamente que, sin querer, seguía yo volteando hacia el niño y pensando que para quien sería esa muñeca. Lo miré que volteó hacia una mujer y llamó a su tía por su nombre, y le dijo: “Estás segura que no tenemos suficiente dinero?” La mujer le respondió con impaciencia, “sabes que no tenemos suficiente dinero para ella”. Su tía le dijo al niño que no se moviera de allí, que tenía que comprar otras cosas y regresaría en pocos minutos.

El niño continúo abrazando la muñeca, después de un ratito, le pregunté que para quien era la muñeca, y me contestó, “es la muñeca que tanto ansió mi hermanita para el Día del Niño, ella estaba segurísima que algún día se la regalarían”, inmediatamente le dije que quizás alguien se la enviaría y él me contestó, “no, nadie no puede ir a donde esta mi hermanita...tengo que darle la muñeca a mi mamá para que se la lleve”. Le pregunté qué en donde estaba su hermanita. Me miró con sus ojos llenos de tristeza y me dijo, “ella se ha ido con Jesús”, mi papá dice que mamá tendrá que irse para estar con ella... en ese momento mi corazón casi paró de latir, luego el niño me volvió a mirar y me dijo: “Le dije a mi papá que le dijera a mi mamá que no se fuera todavía. Que esperara hasta que yo volviera de la tienda”.

Me preguntó que si quería yo ver su fotografía, le dije que me encantaría, sacó unas fotos que se había tomado frente de la tienda y me dijo: “Quiero que mi mamá se lleve estas fotos para que nunca me olvide.” Yo quiero tanto a mi mamá, y quisiera que no tuviera que dejarme, pero papá dice que necesita estar con mi hermanita.” Miré que el niño agachó su cabeza y se quedó muy callado. Mientras el no miraba, metí mi mano al bolso y tomé un puñado de billetes. Le pregunté al niño, “¿contamos de nuevo el dinero?” Se puso muy contento y me respondió que sí. Que él sabía que tenía que ser suficiente, metí mi dinero entre el de él y lo comenzamos a contar. Era lo suficiente para la muñeca.

Suavemente dijo “gracias Jesús, por darme suficiente dinero.” Entonces el niño me dijo, “le pedí a Jesús que me diera suficiente dinero para comprar esta muñeca para que mamá se la pueda llevar a mi hermanita y él escuchó mi oración. Quería pedirle para comprarle una rosa blanca a mí mamá, pero no se lo pedí, pero él me dio lo suficiente para comprar la muñeca y la rosa para mi Mamá. . . a ella le encantan las rosas blancas.”
En unos momentos regresó la tía y yo me fui con mi carrito. No podía dejar de pensar en el niño mientras terminaba de hacer mis compras. Ya tenía una actitud y un sentimiento totalmente diferente que cuando entré al supermercado, estaba recordando algo que había leído en el periódico unos días antes sobre un conductor ebrio que había chocado contra un carro, matando a una niña y la mamá estaba en condición muy crítica. La familia estaba tratando de decidir si quitarle la vida artificial. Pero seguramente, este niño no podría ser parte de ese relato.

Dos días después, leí la noticia que la familia había decido desconectar la vida artificial. Más tarde ese día, no me pude resistir, fui y compré unas rosas blancas y las llevé a la funeraria en donde estaba la joven mujer, allí estaba ella deteniendo una linda rosa blanca, la hermosa muñeca y la foto del niño de la tienda. Me fui de allí llorando, mi vida cambió para siempre, el amor que ese niño tenía para su hermanita y su madre era sobresaliente.

Qué les pareció... por eso no debemos dejar que el Día del Niño se esfume en una efímera celebración. Hoy más que nunca debemos convertir el 9 de setiembre en el aliciente para reconstruir un mundo en donde los niños puedan nacer, crecer y convivir siendo respetados, protegidos y amados.


 
 
 




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