• Defensores descartan perjuicios a religión católica
POSIBLE ESTADO LAICO DESATA CANDENTE DEBATE
Gerardo Ruiz Ramón
gruiz@diarioextra.com
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Sergio Alfaro (primer plano), del PAC, miembros de la sociedad civil y las diputadas Ana Chacón, Maureen Ballestero y Elizabeth Fonseca afirmaron que convertir a Costa Rica en Estado laico va acorde con el respeto de los derechos humanos. (Foto: Gerardo Ruiz R.)
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Trece diputados de distintas fracciones legislativas presentaron ayer un proyecto para reformar dos artículos de la Constitución Política para que el Estado se convierta en laico.
Ambos numerales de la Carta Magna estipulan que la religión católica es la oficial del Estado costarricense, mandato constitucional al que se opone un grupo de la sociedad civil y los legisladores que firmaron el plan de reforma.
ASUNTO DE DERECHOS HUMANOS
Marisel Salas, miembro del Movimiento por un Estado Laico en Costa Rica, afirmó que el plan de ley acogido por las bancadas no pretende violentar los derechos del sector católico de la población.
“Todo lo contrario, promueve la garantía de los derechos de todas y todos. Hoy la única que tiene privilegios de todo tipo es la Iglesia católica, como partidas de recursos que salen del presupuesto que financiamos todos los costarricenses, profesemos o no esa religión”, agregó.
Elizabeth Fonseca, diputada del Partido Acción Ciudadana (PAC), afirmó que la relación Estado-Iglesia es anacrónica, es decir, una cosa fuera de época. “¿Quién puede tener religión? Solo las personas porque el Estado y sus instituciones no pueden tener religión. Se trata de un asunto de derechos humanos, de que el Estado trate por igual a todas las personas”, justificó.
La diputada Ana Elena Chacón, de la Unidad Social Cristiana, desmintió que la promoción del Estado laico sea un primer paso para abrir portillos a otras reformas que garanticen el matrimonio entre personas del mismo sexo, la eutanasia y el aborto.
“Este es un asunto que tiene que ver con la protección de los derechos humanos y de la libertad de cada cual de profesar el credo que considere mejor para sí mismo”, consideró la legisladora.
Maureen Ballestero, de Liberación Nacional, intentó desmitificar la reforma constitucional promovida y recalcó que no va en contra de ningún sector de la sociedad.
“Estamos conscientes de que la Iglesia católica ha hecho una gran contribución a la construcción del Estado costarricense, pero la Costa Rica del siglo XXI amerita un respeto a todos los credos y religiones, y el Estado debe concentrarse en la búsqueda de este propósito. No se trata de sacar a Dios de la Constitución sino de un juramento que debe hacerse en términos del compromiso con la patria”, estimó.
ATEÍSMO
La reforma a la Constitución fue atacada con igual vehemencia por sus detractores, entre ellos el diputado y pastor evangélico Guyón Massey.
El legislador de Restauración Nacional afirmó que detrás del movimiento que promueve el Estado laico está el ateísmo.
“Existe un laicismo que es sano, pero este es un laicismo radical con fundamento ateo. Un Estado secular es puerta abierta para un sinnúmero de corrientes de debilitamiento social, promovido por los mismos que creen en el matrimonio entre homosexuales, en la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo y en cosas como la píldora del día después”, advirtió.
El criterio de Massey es compartido por el diputado Óscar López, del Partido Accesibilidad Sin Exclusión, quien se opone al plan de sociedades de convivencia que se tramita en el Congreso y que daría algunos derechos a las parejas de homosexuales.
CUIDADO
Hugo Barrantes, arzobispo de San José, también expresó su desacuerdo con la reforma a la Constitución Política. Según el prelado, el Estado laico es promovido por aquellos que han olvidado el aporte de la Iglesia católica a la construcción del país.
Barrantes considera que la Constitución ya garantiza la libertad de culto en su numeral 75.
“El eliminarlo (ese artículo) debe mirarse con cierto cuidado, toda vez que no solamente se suprimiría la religión católica como la oficial del Estado sino que se desmejoraría el concepto mismo de libertad religiosa, como uno de los derechos humanos más fundamentales”, se lee en una declaración del Arzobispo colgada en la página electrónica de la Conferencia Episcopal.
Según el sacerdote católico, los estados laicos se han comportado de forma autoritaria a lo largo de la historia y citó como ejemplos a la antigua Unión Soviética y Cuba.
“En cambio, las democracias más tradicionales reconocen la importancia del reconocimiento público de la fe, ejemplo los Estados Unidos, donde el presidente jura su cargo sobre la Biblia. Por lo que considero que este cambio no va a traducirse en un mejor ejercicio de la libertad religiosa de los costarricenses”, aseguró.