• Francisco Segura, subdirector del OIJ
“TODO EL MUNDO SE EQUIVOCÓ DE MUERTO”
MARCO LEANDRO
mleandro@diarioextra.com
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Estrella Pérez, madre de Johan de los Ángeles Godínez Pérez, y los vecinos se quedaron esperando el cuerpo para velarlo en el salón comunal de Colonia 15 de Setiembre.
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“Todo el mundo se equivocó de muerto. Desde el funcionario del OIJ que lo sacó de la cámara de refrigeración hasta la familia que lo reconoció, vistió y metió en el féretro. Luego se le sumaron los amigos, demás familiares, vecinos y conocidos que lo velaron, lo lloraron y lo enterraron”, dijo Francisco Segura, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Segura se refirió ayer por la tarde al insólito caso publicado en exclusiva por DIARIO EXTRA, donde se cuenta que la familia de Johan de los Ángeles Godínez Pérez, de 33 años, estaban muy molestos porque le habían entregado el cuerpo a otra familia.
Godínez murió hace un mes en los alrededores del Mercado Central, en Calle 8, pero sus familiares no supieron hasta el martes que había muerto y fue entregado a otra familia, sin embargo los funcionarios de la morgue judicial no quisieron decirles dónde había sido enterrado.
Ante esta situación Segura indicó que ayer, después de leer el reportaje de DIARIO EXTRA, se informó de lo sucedido y ordenó de inmediato una investigación detallada para sentar las responsabilidades del caso sobre los funcionarios involucrados.
Agregó que a los cuerpos que llegan a la morgue para la autopsia se les hace todo un proceso de reconocimiento y se les pone un brazalete en la muñeca que les sirve de identificación. Este distintivo no se lo quitan en ningún momento.
También es llevado un control en bitácoras y digital con cámaras de video que habrá que analizar para hacer la investigación.
Comentó que en la investigación preliminar se conoció que un funcionario sacó de la cámara de refrigeración a Godínez como si se tratara de otro cadáver, y aún más, la familia del otro muerto lo rasuró, lo vistió, lo metió al féretro y se lo llevó para velarlo en el lugar escogido.
“Todo el mundo se equivocó. Fue una cadena de errores que indujeron a otras personas a otros y provocaron esta situación tan dolorosa”, explicó Segura.
“Acá hubo un error de un funcionario judicial al dar un cuerpo que no era y haremos lo necesario para llegar hasta las últimas consecuencias. Hay un responsable de este asunto”, indicó Segura.
Agregó que tanto el Estado como el funcionario tendrán que responder civilmente ante una posible demanda de los familiares afectados.
También dijo que la investigación podría durar un año y un mes, pero en pocos días, máximo una semana, el juez deberá aprobar la exhumación del cuerpo, los exámenes de ADN y entregarlo a la familia para que pueda realizar las honras fúnebres.
• Para prácticas estudiantiles
CUERPO PODRÍA ESTAR EN UNA UNIVERSIDAD PRIVADA
MARCO LEANDRO
mleandro@diarioextra.com
FOTO: ADOLFO ALVARADO
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Alfredo Godínez Pérez y Johana Godínez Pérez visitaron DIARIO EXTRA para externar la molestia de su familia con la morgue judicial por no querer decirles dónde está enterrado su hermano.
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Desde ayer por la madrugada, cuando comenzó a circular DIARIO EXTRA, empezaron las informaciones extraoficiales relacionadas con que el cuerpo de Johan de los Ángeles Godínez Pérez fue vendido en ¢20 millones a una universidad privada que imparte la carrera de medicina para que sus estudiantes hicieran prácticas con él.
Esta idea comenzó a tomar fuerza ayer, después de las declaraciones de Francisco Segura, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quien dijo que la familia que equivocadamente se lo llevó antes lo reconoció, lo rasuró, lo metió en el féretro, lo veló y lo lloró, todo sin darse cuenta que se trataba de un muerto equivocado.
Son muchas equivocaciones juntas y difíciles de creer, por cuanto es muy poco probable que una mujer le corte la barba y vista a una persona sin percatarse de que se trata de otra.
Llama más la atención que Godínez ingresó como indigente, como si no tuviera familia, sin identificación, posiblemente extranjero, por eso tuvo que pasar por todo un filtro para determinar el nombre y la edad.
Pese a que su familia lo buscaba, duró un mes para presentarse a la morgue porque nunca se imaginó que había fallecido.
Al tener tanto tiempo en las cámaras de refrigeración del OIJ daba la impresión de que nadie lo retiraría y pudo ser blanco de los comerciantes de cuerpos que proveen insumos a las universidades privadas para que sus estudiantes de medicina puedan practicar.
“NO NOS QUIEREN DAR INFORMACIÓN”
Ante todas esas dudas, los familiares de Godínez solicitaron a Raúl Bonilla, director de la morgue judicial, que les indique dónde está enterrado el cuerpo de su hermano, sin embargo se la negaron.
“Nos niegan saber dónde está enterado. Solo evasivas y contradicciones fue lo que encontramos en la morgue porque primero nos dijeron que el cuerpo se lo había llevado una sobrina y una tía, luego que otros familiares y no nos logran convencer de que lo que pasó en realidad fue un error”, dijo Alfredo Godínez.
Agregó que tampoco les dieron plazo, solo les dijeron que se comunicarían cuando tengan el cuerpo en esa dependencia del Poder Judicial para que lo recojan y le den cristiana sepultura.
La familia del ofendido tiene muchas dudas de lo sucedido, por cuanto posiblemente les van a entregar el cuerpo en un ataúd sellado, donde no puedan verificar visualmente que en realidad se trata de su familiar porque ya estará en estado de descomposición.
“Por eso estamos pidiendo el examen de ADN, para descartar definitivamente cualquier otra irregularidad, darle cristiana sepultura para que mi hermano descanse en paz. También que mi madre pueda estar más tranquila”, agregó Godínez.
¿QUIEN ERA?

NOMBRE: Johan de los Ángeles Godínez Pérez
EDAD: 33 años
OFICIO: Vendedor ambulante
VECINO: Colonia 15 de Setiembre