San José, Costa Rica, Jueves 22 de octubre de 2009, 17:03:25.


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• Arquitecto peruano, Escazú, San José

ASESINÓ ESPOSA, A LA HIJA DE 9 MESES Y SE CORTÓ LAS VENAS

Manuel Estrada
mestrada@diarioextra.com
Fotos: Oldemar Siles

Las autoridades hicieron una minuciosa revisión de la casa donde ocurrió la tragedia.
El final de una fiesta familiar se tiñó de sangre y muerte cuando el arquitecto peruano Luis Felipe Ego-Aguirre Granier, de 36 años, asesinó a su hija Francesca, de 9 meses, y a su esposa Ana Teresa de la Borda Rivero dentro del apartamento donde vivían, en el centro de Escazú, San José.

La emergencia comenzó ayer a las 4.30 de la madrugada, cuando el taxista informal José Pablo Reape alertó a la Policía Municipal sobre lo que estaba sucediendo en los apartamentos Los Faroles.

“Estaba en la fiesta con ellos, a eso de la medianoche decidí irme, cuando iba de camino Luis me llamó para decirme que había matado a la doña.

Me devolví, llegué al apartamento y me llevó a la segunda planta, donde me enseñó a su mujer tirada en el suelo. Yo no sabía qué hacer, mi voz no me salía, me puse pálido”, narró.

El arquitecto pidió ayuda a Reape para deshacerse del cadáver, utilizando su carro.

“Me devolví y cuando iba saliendo me dijo que le ayudara a desaparecer el cuerpo, que lo echara en la cajuela del carro.

Yo le dije que si estaba loco y me fui, a pesar de que él no quería que me fuera para que no le avisara a nadie. Logré salir y dar aviso a la policía”, añadió.

El transportista informal regresó a la casa del peruano con la policía. El hombre aún estaba vivo.

“Cuando llegué de nuevo a la casa con las autoridades, Luis salió muy nervioso y me dijo que todo estaba bien, que me fuera. Nos quedamos cerca del portón principal y después no se volvió a asomar ni escuchar ningún ruido”, manifestó.

El taxista informal aseguró que el peruano era adicto a la cocaína y que en ese momento estaba pasado de tragos.

A PUÑALADAS

Cuando la policía judicial llegó a la casa nadie respondió las múltiples llamadas que hizo.

Francisco Segura, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), siguiendo el protocolo dio la orden de ingresar al inmueble a los oficiales del Servicio Policial de Intervención Inmediata.

“Se intentó por todos los medios posibles tener contacto, sin embargo nunca se obtuvo respuesta. Decidimos entrar con el grupo de choque, llevándose la desagra-
dable sorpresa de tres personas fallecidas”, comentó.

Una fuente vinculada al caso aseguró que la escena era perturbadora, había sangre por todas partes en la segunda planta de la casa.

“La niña presentaba una herida en la cabeza y múltiples puñaladas en el abdomen, mientras que la esposa del agresor, una profunda herida en el cuello y el abdomen”, detalló el informante.

Tanto la madre como la niña estaban recostadas en una cama.

“Sus cuerpos estaban boca arriba, uno a la par del otro, con toda su ropa, en la segunda planta del condominio número dos”, agregó.

Según las primeras pesquisas del caso, el homicida asesinó primero a su esposa, quien era abogada, y minutos después acabó con su hija.

Dejó pasar una hora y decidió quitarse la vida, cortándose las venas. Murió desangrado. Él fue encontrado sentado en el baño.

En la puerta del dormitorio la policía tuvo que pasar por encima de una barricada que puso el peruano para que no pudieran llegar fácilmente a su interior.

También se encontraron varias matas de marihuana en la casa.

Los cuerpos fueron trasladados al
Complejo de Ciencias Forenses, ubicado en San Joaquín de Flores, Heredia, para la autopsia.

La empleada de la casa, Patricia Monge, tenía apenas tres meses de trabajar con la familia.

“Estoy muy consternada, jamás me lo hubiera imaginado, hace cuatro meses la familia vino al país, donde pensaba quedarse dos años. Se llevaban bien, nunca los vi discutiendo, eran muy unidos y trabajadores”, explicó la mujer.

Con los ojos llorosos y la voz pausada, Monge dijo que Luis Felipe Ego-Aguirre estaba muy preocupado por la inseguridad en la zona.

“La última vez que los vi me dijeron que iban a hacer una reunión con los vecinos para poner más seguridad en el condominio. Ahora no sé qué hacer, agradezco que me hayan abierto las puertas de su hogar, fue un final triste”, concluyó.

Hace seis meses, en la entrada de estos mismos apartamentos escazuceños, un guarda de seguridad nicaragüense mató a puñaladas a su compañera sentimental.

¿QUIEN ERA?

Nombre: Ana Teresa de la Borda Rivero
Edad: 35 años
Ocupación: Abogada
Vecina de: Escazú, San José


• Asegura Moisés Tambini, embajador de Perú

ESPOSA LE HABÍA BOTADO PASAPORTE EN SANITARIO

Manuel Estrada
mestrada@diarioextra.com
Foto: Oldemar Siles

El embajador de Perú, Moisés Tambini Del Valle, lamentó lo sucedido y se puso a disposición de los familiares.
El embajador de Perú en nuestro país, Moisés Tambini Del Valle, se presentó a los apartamentos Los Faroles, en Escazú, para confirmar el crimen que cometió su compatriota Luis Felipe Ego-Aguirre.

Muy consternado por lo ocurrido, Tambini aseguró que su paisano había llegado al consulado a solicitar un nuevo pasaporte.

“Hace unas dos semanas aproximadamente llegó a solicitar un nuevo documento, debido a que su esposa se lo había lanzado al servicio sanitario durante una fuerte discusión”, afirmó.

El diplomático explicó que desconoce a la familia. “No conozco a la pareja, sé que él es peruano y la señora nacionalizada costarricense. Es una desgracia, estaremos en contacto con las familias de la pareja para ayudar en lo esté a nuestro alcance”, añadió.

Varios vecinos aseguraron que el hombre era muy agresivo y le gustaba el trago. “Siempre andaba enojado, era de muy pocos amigos, pasaba metido en su casa haciendo sus trabajos. Casi siempre se escuchaban gritos y se podía ver que consumían alcohol y algo más, pese a que tenían una bebé”, explicó.

Luis Felipe Ego-Aguirre era arquitecto y junto a su esposa, quien era abogada, tenían cuatro meses de haber llegado a Costa Rica. La pareja esperaba en los próximos días la visita de sus familiares, quienes tenían planes de conocer y aprovechar para comprar un apartamento en la capital.

La Embajada de Perú realiza todos los trámites para llevar los tres cuerpos hasta su país natal y darles sepultura.


 
 
 




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