PRISMA
NO HAY PRUEBAS: SOLO UN NIÑO GARROTEADO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Los personeros del Hospital Nacional de Niños -que dicho sea de paso pareciera son los únicos que se preocupan por los chiquitos de este país- han denunciado infinidad de veces que la agresión infantil está creciendo abismalmente, y parece que a nadie le importa. Lo más lamentable de todo es que los laboriosos policías de los pueblos multiplican sus esfuerzos para atender las denuncias de los vecinos sobre gente que “garrotea” a sus niños, y cuando rescatan a la criaturita a punto de morir, lo trasladan al hospital donde intentan recuperarlo, detienen al agresor, y lo entregan a la Fiscalía de turno... ¿adivinen qué? efectivamente, un juez deja en libertad al “desalmando” porque falta “el paquete de la prueba”, en palabras más sencillas eso quiere decir que -según ellos- no hay pruebas suficientes para dejar en la cárcel a un “salvaje” que intentó matar a su hijo.
Aquí es donde a los costarricenses nos “hierve la sangre”. ¿Cómo es posible que nos salgan con semejante justificación? ¿El niño garroteado no es prueba suficiente de que algo está mal?, ¿la denuncia de la madre del chiquito “moreteado” no vale nada?, ¿la denuncia de los médicos no tiene valor? Pareciera que no, y que la única prueba que falta para encarcelar a un “papá salvaje” es que mate a su hijo, como ya ha ocurrido en otras oportunidades.
Lo que les estoy comentando no es “pura hablada”, que va; esta situación acaba de suceder aquí en Costa Rica, un país lleno de paz y sede de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Resulta que en una humilde casita ubicada en San Juan de Dios de Desamparados, un desquiciado agarró a golpes a su propio hijo, de apenas un añito de vida. El sujeto fue detenido por la Fuerza Pública y entregado a los fiscales para que lo acusen, pero aunque parezca increíble -pocas horas después- fue dejado en libertad ya que la Fiscalía de Turno Extraordinario le pidió al Juzgado Penal que únicamente le impusiera como medidas cautelares firmar cada 15 días en el despacho de Desamparados, desalojar la casa de San Juan de Dios, establecer un nuevo domicilio y permanecer en el país.
Verdad que esto quizá sea legal pero es ridículo. El tipo lo primero que hizo fue amenazar de muerte a su esposa porque lo denunció, aquí es donde uno se pregunta si lo que falta es ley, o más bien “sentido común” y sensibilidad humana de parte de quienes la aplican. Es lógico que un agresor lo va a seguir haciendo porque esa es su naturaleza, aún más desde agosto fue denunciado este mismo caso, nada más que en aquella oportunidad casualmente el niño estaba bien, pero si ahora apareció más “pateado que un bola de fútbol” es porque alguien lo agredió, y si además existe una denuncia contra el supuesto papá, se deja en la cárcel mientras se investiga el asunto.
Hagan algo, el Patronato Nacional de la Infancia, El Instituto Nacional de la Mujer, y el jefe de los fiscales deben revisar nuevamente este caso para evitar que la mamá del niño agredido sea asesinada. Cuidado señores porque si algo le pasa a esa mujer ustedes serán los responsables por permitir que un agresor denunciado ande en la calle.
De momento solo nos queda esperar y apoyar a los doctores del Hospital Nacional de Niños para que no le den la salida a este chiquito hasta que se aclare quien se hará responsable para que nunca más lo vuelvan a “sacudir”. Doctores... por favor, déjenlo ahí, denle cariño, sálvenle la vida, y no se lo entreguen a nadie... es mejor que los acusen por “secuestrar” a un chiquito, que convertirse en cómplice de esos asesinos en potencia.
El subdirector del hospital Nacional de Niños, Orlando Urroz manifestó que el Angelito “tiene una herida en su cabeza y moretones en su espalda, brazos y piernas. Gracias a que fue una alerta temprana se evitó una mayor desgracia, pero las lesiones emocionales que tiene el niño son para toda la vida”. Si esto no es prueba suficiente, estoy a punto de creer que la Luna es de queso.