PRISMA
¿QUÉ SIGNIFICA SER POBRE?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
No hay duda que siempre hay algo que hará que un ser humano reaccione y diga...sí se puede. Quizá no tenga nada que ver con su vida profesional; tal vez sea un sueño, una esperanza o un compromiso con algo o con alguien. Pero siempre hay algo que nos despertará para darnos cuenta que lo que tenemos vale la pena.
Lo que ocurre es que muchos no le damos la importancia que realmente se merece a lo que nos rodea. Eso sucede porque el ser humano por naturaleza es negativo, le da mucha importancia a las pocas cosas malas que le suceden en lugar de agradecerle a Dios por todo lo bueno que nos entrega.
Para ilustrar mejor el tema que estoy tratando hoy, les voy a reproducir un lindo mensaje que me envió una amiga lectora. Resulta que un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en aquella vivienda del campo. Ya en el automóvil, y retornando a la ciudad, el padre pregunto a su hijo: “Qué le pareció la experiencia?”. “Buena”, contesto el hijo con la mirada puesta a la distancia.
“Y... que aprendiste?”, insistió el padre... El hijo contesto:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín...y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.
3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.
4.- Nuestro patio llega hasta la cerca, y el de ellos llega al horizonte.
5.- Que nosotros compramos nuestra comida, y ellos, siembran y cosechan la suya.
6.- Nosotros oímos CD’s. Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos, todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.
7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica. Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.
8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por muros, con alarmas, alambradas, rejas y guardas. Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
9.- Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor. Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, y a su familia.
El padre quedo impactado por la profundidad de su hijo... y entonces
el hijo termino diciéndole: “¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!”
Y es que en verdad les digo que cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza, que son las grandes obras de nuestro creador. Eso ocurre porque nos preocupamos por tener, tener, tener y más tener en vez de preocuparnos por ser.
El mensaje anterior es una realidad... a veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos, y vamos tras falsos tesoros que nunca encontramos, porque estamos buscando algo que tenemos ahí, pero que no queremos ver. Por eso debemos valorizar lo que tenemos y que nos fue dado gratuitamente por la vida y por Dios.