• Asegura informe de la Contraloría General de la República
NO HAY JUSTIFICACIÓN PARA CONVERTIR PARQUE LAS BAULAS EN REFUGIO MIXTO
Betania Artavia
bartavia@diarioextra.com
Foto Douglas Perrine
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Las tortugas baulas tienen posibilidades de continuar anidando sin problemas en el Parque Marino Las Baulas, ya que la Contraloría General de la República en su informe enviado a la Comisión legislativa explica que no hay justificaciones técnicas para hacerlo.
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El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo para modificar los límites del Parque Marino Baulas, bajarle la categoría y convertirlo en un refugio mixto, encuentra un nuevo obstáculo, esta vez es el informe de la Contraloría General de la República, el concluye que se carece de una adecuada justificación técnica para pretender transformar el parque nacional en refugio.
“La medida propuesta adolece de una adecuada y debida justificación técnica, lo cual pareciera ser suficiente para cuestionar su procedencia, estando en juego la protección integral de una zona que le posibilita a la humanidad completa gozar de ecosistemas que sin dicho resguardo pueden verse inmediatamente amenazados con el efecto negativo que esto puede llegar en nuestro desarrollo como seres humanos y de nuestro medio global”, indica en sus conclusiones.
Especifica que la Sala Constitucional en reiteradas ocasiones ha sido clara al indicar que la carencia de recursos económicos o de personal técnico no son excusas para justificar las inacciones de los órganos públicos.
El informe remitido a la Comisión Permanente Especial de Ambiente, por el gerente de división Jurídica de la Contraloría, Carlos Andrés Arguedas, agrega que “cualquier medida preventiva de cara a principios constitucionales como el In dubio pro Natura estaría asociada a la garantía que desde el año 1991 se ha intentado asegurar dentro del marco de resguardo que contemplan los artículos 50 y 89 de la Constitución Política”.
¿PARA QUE SE CREÓ EL PARQUE?
El parque nacional marino Las Baulas, ubicado en los distritos de Cabo Velas y Tamarindo, en Santa Cruz se creó para proteger la tortuga baula y su desove, actualmente cuenta con 773 hectáreas de tierra y 17,136 de zona marina.
“Este parque posee cuatro playas: Langosta, Ventanas, Grande y Carbón, que como dijimos, en su conjunto constituyen el sitio más importante de anidación de ésta especie en todo el pacífico americano... Es precisamente este el sector que se pretende disminuir mediante el proyecto en estudio, pues la propuesta de dejar únicamente los 50 metros que constituyen la zona pública, desafectando 75 metros que constituyen en su mayoría propiedad privada que está pendiente de ser expropiada”, indica el informe de la Contraloría.
El proyecto también desafectaría el bosque seco, que es el Cerro El Morro, “un ecosistema vulnerable en el país y el cual facilita la protección de 3 importantes humedales: Ventanas, San Francisco y Tamarindo. En 1993 este último fue declarado como sitio Ramsar, categoría otorgada solamente a los humedales de importancia mundial”, agrega el informe.
Además de las tortugas baulas anidan en esta zona especies como la Carpintera, la Tortura Negra o Toras y la Carey, además es hábitad de varias especies de flora y fauna en peligro de extinción como mangles, árboles de guayacán, caoba y pochote, animales como venados, congos, leones breñeros, aves como las garzas blancas y rosadas, halcones y gavilanes, saurios como el caimán y el cocodrilo americano, así como las boas, el reptil de mayor tamaño conocido.
CONVENIOS INTERNACIONALES OBLIGAN A PROTEGER
Según indica el informe de la Contraloría -enviado a finales de agosto a la comisión legislativa- Costa Rica ha suscrito varios convenios internacionales que obligan a la protección del Parque Marino Las Baulas, como son el Convenio Internacional de Tortugas Marinas, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y sus anexos, la Convención para la protección de la flora, de la fauna y de las bellezas escénicas naturales de los países de América, firmada por Costa Rica el 24 de octubre de 1940.
A ellas se une la Convención para la protección del patrimonio cultural y natural el Convenio para la conservación de la biodiversidad y protección de áreas silvestres prioritarias de América Central, firmado en 1992 y la Declaración de Río, de 1994.
“Por ello cualquier disposición normativa de rango inferior a la Constitución Política o a los convenios internacionales suscritos y ratificados por Costa Rica, debería considerar la importancia real y efectiva que la protección de la zona que actualmente constituye el parque, revierte”, advierte la Contraloría.